Gabriela Jiménez

Gabriela Jiménez

Sexo, sin lágrimas y sin pudor

Pensar antes de hablar

Si hay alguien que conoce la importancia de cuidar lo que se dice, son los psicólogos. Incluso entre ellos, en ocasiones surgen problemas de comunicación que pueden generar conflictos.

La diferencia entre lo que se quiso decir, lo que se expresa y lo que el interlocutor entiende es parte de la vida cotidiana. En cualquier situación y con cualquier persona pueden surgir errores de comunicación, capaces de provocar desde molestias leves hasta la pérdida de confianza.

La interpretación surge cuando quien recibe el mensaje lo entiende según su personalidad, su entorno o la situación que atraviesa. Todo influye.

Cualquier comentario sobre una situación específica, dicho sin reflexionar lo que se quiere transmitir, puede traer consecuencias. Por ejemplo, al platicar con alguien que acaba de perder a un ser querido, es común decir de manera automática frases como: “tienes que continuar con tu vida” o “las cosas pasan por algo”. Para quien las dice, pueden sonar sencillas o incluso realistas. Pero quien atraviesa el duelo, no se reciben ni se entienden del mismo modo.

No estamos acostumbrados a pensar antes de hablar ni a ponernos en el lugar del otro. Y aun cuando sepamos hacerlo, los problemas personales o el desgaste físico y emocional pueden provocar que digamos frases sin sentido o que incomoden a quien las escucha.

¿Qué hacer para remediarlo? Nada, al menos en ese momento. Es común que, al intentar resolver un malentendido de inmediato, la situación empeore. El nerviosismo por lo dicho puede llevar a decir algo más, también sin reflexión. Respetar el espacio y el silencio del otro suele ser la mejor estrategia. Habrá un momento posterior, sin nerviosismo ni culpa, que permita aclarar el malentendido.

Si tienes dudas de este u otros temas, llama al Centro Simi de Salud Emocional. El servicio es gratuito y estamos disponibles las 24 horas del día al 911 32 32.