Alejandra Angers

Alejandra Angers

Los consejos de Leopa

La importancia de escuchar

En la crianza positiva, la escucha activa es una herramienta central. Autores como John Gottman, Jane Nelsen y Daniel Siegel coinciden en que niñas, niños y adolescentes reflexionan y se autorregulan cuando se sienten escuchados sin juicio. Esto favorece la apertura y la continuidad del diálogo.

Cuando un niño se siente juzgado o corregido de inmediato, suele ponerse a la defensiva; en cambio, cuando se siente validado, puede pensar con mayor claridad.

Un ejemplo claro es cuando un niño o una niña dice: “nadie quiso jugar conmigo”, y solemos responder con frases como “no pasa nada”, “ellos se lo pierden”, “mañana juegas con otros”, “así me pasó a mí”, o con recomendaciones que no pidió. Estas respuestas, aunque bienintencionadas, suelen cerrar la conversación.

La escucha activa, en cambio, devuelve la experiencia sin cerrarla: “Eso te debe haber hecho sentir triste”. Esta frase invita a que tu hijo o hija pueda confirmar o aclarar que no está triste, sino enojado o frustrado, lo que le permite poner en palabras lo que realmente está sintiendo.

Algo similar ocurre cuando tu hijo o hija te dice que su mejor amigo o amiga se enojó con él. Responder con frases como “el que se enoja pierde” o “deberías hablarle” suele cancelar el diálogo.

La escucha activa implica validar primero y preguntar después: “Eso debió ser incómodo para ti, ¿qué fue lo que más te molestó?”. No se trata de dirigir, sino de acompañar.

La escucha activa también incluye el lenguaje no verbal. Si tu adolescente te comparte que un amigo o amiga está vapeando y reaccionas con alarma o juicio, el mensaje implícito es que hablar no es seguro. Regular el gesto y preguntar “¿tú cómo ves eso?”, mantiene la conversación abierta.

Escuchar no es aprobar ni renunciar a los límites; es crear un espacio seguro donde los hijos se sientan vistos y comprendidos.

 

*Especialista en desarrollo infantil