
En algún momento de la historia, sin que nadie pueda precisarlo, este templo se convirtió en un refugio de oración para ladronzuelos del barrio de la Merced. Allí pedían protección para no ser detenidos por sus fechorías. Eran años muy lejanos cuando el crimen organizado aún no nos flagelaba como hoy.
Pero este recinto religioso tiene otra cara, es el más pequeño de la Ciudad de México. Por eso muchos lo llaman la “catedralita”, pues apenas ocupa un espacio de 9 metros de largo por 4 de ancho. Y se llena con sólo 20 devotos.
Es la Capilla del Señor de la Humildad, ubicada en la calle Manzanares 32, una de las más antiguas de la capital. Fue una de las siete que ordenó construir Hernán Cortés, cuando era amo y señor de la Nueva España.
Ah, pero eso sí, cuenta con campanario, al que solamente puede subir una persona por lo reducido de las escaleras. También dispone de coro, retablo y hasta pila de agua bendita. Por supuesto, todo en miniatura. Todo lo que exige una catedral en forma.
Los vecinos la conocen como la “minicatedral” o la “catedralita”. A pesar de su tamaño es una joya de la arquitectura barroca. Está llena de historia y es un rincón de paz en medio del bullicio de la Merced.
Esta iglesia es la Rectoría del Señor de la Humildad, también conocida popularmente como la “Capilla de Manzanares”.
Es una de las siete ermitas construidas por órdenes de Hernán Cortés en el siglo XVI, y también es llamada “la iglesia del ratero” porque, según la leyenda, los ladrones y delincuentes de la zona pedían perdón allí antes de seguir sus fechorías, convirtiéndose en un símbolo local de arrepentimiento temporal.
El valor arquitectónico de esta joya colonial se destaca por su fachada de estilo churrigueresco, añadida en el siglo XVII. Es barroca, con un retablo dorado y una cúpula octogonal, cuidada por monjas carmelitas.
Aunque es pequeña, es muy visitada para venerar las imágenes de la Virgen María, San José y Jesús.
Es un lugar con mucha historia popular, un contraste entre lo sagrado y lo mundano en el corazón de la ciudad.
Si a usted le gusta la historia y desea conocerla, generalmente está abierta de domingo a sábado de 10:00 a 18:00 horas, aunque los domingos cierra a las 18:00 y los sábados a las 15:00 horas.