
¿Se acuerda usted de Viaje a las estrellas? ¿Le tocó? Las nuevas generaciones la llaman Star Trek y, casi siempre, cuando se refieren a ella, hablan de la serie de los años 90 o de las películas.
Hoy, quisiera apelar a su nostalgia e invitarlos a platicar con sus hijos y nietos sobre Viaje a las estrellas.
¿Por qué? Porque está cumpliendo 60 años. ¿Puede usted creer que esta maravilla creada por Gene Roddenberry es de 1966? ¡Y sigue viva! ¡Y aún genera contenidos! ¡Y nos continúa diciendo cosas!
Me duele mucho cuando me meto a las redes sociales y miro a los chavos de hoy atacando lo nuevo de Star Trek, acusándolo de tener inclusión forzada y un montón de barbaridades.
Con todo el respeto y la humildad de la que puedo ser capaz, quisiera decirles que están en un error y, peor tantito, que se deberían sentir medianamente agradecidos con este concepto.
Vivimos en un mundo privilegiado, lleno de libertades, avances sociales y, por supuesto, tecnología.
En 1966, las cosas eran muy diferentes. Independientemente de lo mágico que era hablar, en aquel entonces, del futuro y de los viajes espaciales, ahí comenzó una revolución.
Star Trek fue la primera serie donde vimos juntas y en perfecta armonía a personas de diferentes colores y nacionalidades, mujeres empoderadas, terrestres y extraterrestres y hasta besos interraciales.
Viaje a las estrellas fue un escándalo sin el cual jamás hubiéramos tenido filmes como 2001, odisea del espacio, Star Wars y Alien.
Le podría escribir un libro completo únicamente con las aportaciones sociales de este universo, pero faltan las otras, las científicas.
Star Trek inspiró a las personas que inventaron los escaneos médicos, a las que crearon los teléfonos celulares. Más allá de la parte del entretenimiento, es un título fundamental para la historia de la humanidad.
Por favor, respetémoslo y celebrémoslo. ¡Felices 60 años, Viaje a las estrellas! ¡Gracias por todo! ¡Gracias por tanto!