Hacia el cumplimiento del derecho humano al agua

Encontré un ejemplar de este documento en la oficina de mi amigo Gustavo Alanís Ortega, director del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), el jueves 15 de agosto de 2024, titulado “Arsénico y fluoruro en agua: riesgos y perspectivas desde la sociedad civil y la academia en México”. Está auspiciado por la Universidad Nacional Autónoma de México. La compilación (en 2018) estuvo a cargo de Luz María del Razo, Juan Manuel Ledón y Mónica N. Velasco, y la coordinación de capítulos fue realizada por Aurora Armienta, Catalina Alfaro, Teresa Alarcón Herrera y Alejandra Martín Domínguez.

Reúne el trabajo de 60 autores del sector académico, científico, organizaciones de la sociedad civil y el gobierno federal. Entre ellos, Dylan Terrell, el padre Juan Carlos Zesati, la red de colaboración de la Comisión de Hábitat, Medio Ambiente y Sostenibilidad, investigadores de CICIMAR y CIIEMAD del IPN, CIMAV de Chihuahua y Durango, CINVESTAV-México, CONACYT-UAM-Azcapotzalco, Instituto de Geofísica de la UNAM, Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), Universidad Autónoma de Chihuahua, UAM de Azcapotzalco e Iztapalapa, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, la Gerencia de Calidad del Agua de CONAGUA, la red de investigación del INCA, Caminos de Agua y Cántaro Azul.

Hago mi reconocimiento a este esfuerzo de colaboración y recopilación de muchos años de trabajos de investigación de mexicanos. Nos ayuda a conocer la realidad del enorme riesgo a la salud que vivimos por el arsénico y fluoruro que, de manera natural, se encuentra en el agua subterránea de 170 municipios en 23 entidades federativas.

No sabemos de acciones específicas de alguno de los tres niveles de gobierno, para resolver esta crisis de salud. Nuestros derechos humanos a la salud y a un medioambiente sano para nuestro desarrollo y bienestar, todavía no los ejercemos plenamente.