Alejandra Angers

Alejandra Angers

Los consejos de Leopa

La importancia de reconocer logros y no sólo corregir errores

Cuando educamos a nuestros hijos solemos enfocarnos en lo que hay que corregir: la tarea incompleta, el berrinche, la mala nota o aquello que consideramos que “deben mejorar”. Corregir es importante y necesario; sin embargo, cuando la corrección se convierte en el centro de la relación, su cerebro puede interpretar que, haga lo que haga, nunca será suficiente. Reconocer sus logros, avances y esfuerzos no es consentirlos; es fortalecer su desarrollo emocional y neurológico.

Cuando tu hijo o hija escucha frases como “vi cuánto te esforzaste”, “lograste controlarte” o “qué bien resolviste esto”, su cerebro activa circuitos relacionados con la motivación, la seguridad y el aprendizaje. La dopamina, sustancia asociada con el bienestar y la motivación, favorece la repetición de conductas positivas y fortalece conexiones neuronales vinculadas con la autoestima, la atención y la regulación emocional.

Por el contrario, cuando un niño crece escuchando principalmente críticas o correcciones, su cerebro permanece en un estado constante de alerta. Esto genera estrés y dificulta la concentración, la memoria, el control emocional y la confianza en sí mismo. Muchos niños dejan de intentarlo, no porque no sean capaces, sino porque sienten que nada de lo que hacen es suficiente.

Reconocer los logros no significa ignorar los errores, sino equilibrar la mirada. Un niño requiere límites, pero también necesita sentirse visto, valorado y capaz. La manera en que hablamos a nuestros hijos termina convirtiéndose en la voz con la que ellos mismos se hablarán durante el resto de su vida.