
El 5 de junio de 1973, se celebró el primer Día Mundial del Medioambiente, con el lema “Only One Earth” (sólo tenemos una Tierra), para crear conciencia global sobre la urgencia de proteger nuestro entorno natural. El mensaje es uno: no hay planeta B.
El concepto de “9 límites planetarios” fue creado en 2009 por Johan Rockström con 28 científicos del Centro de Resiliencia de Estocolmo (Stockholm Resilience Centre) de la Universidad de Estocolmo.
Y en septiembre de 2025, el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), de origen alemán, confirma que rebasamos 7 límites planetarios:
1. Cambio climático: por las altas concentraciones de gases de efecto invernadero. 2. Integridad de la biosfera: pérdida acelerada de biodiversidad. 3. Cambio de uso del suelo: deforestación y conversión de ecosistemas. 4. Uso de agua dulce: extracción excesiva en cuencas y acuíferos. 5. Flujos biogeoquímicos: alteración de los ciclos naturales del nitrógeno y el fósforo (por los fertilizantes). 6. Introducción de nuevas entidades: contaminación química por sustancias creadas por el hombre, como micropartículas y residuos radiactivos. 7. Acidificación de los océanos: los mares absorben el exceso de carbono.
Sólo dos límites planetarios se mantienen en “zona segura”: el agotamiento del ozono estratosférico y la carga de aerosoles en la atmósfera.
Rebasamos la biocapacidad del planeta desde julio de 2020. La “huella ecológica” de 8,350 millones de seres humanos en la Tierra, es superior a la disponibilidad de recursos naturales que este ofrece. Necesitaríamos dos planetas más para satisfacer nuestra demanda.
El Reporte de Circularidad de 2025 (The Circularity Gap Report/Circle Economy), nos dice que, de 1970 a 2025, hemos incrementado el consumo per cápita de recursos naturales de 7.52 ton/hab/año a 12.2 ton/hab/año, registrados entre 2024 y 2025.
*Carlos Álvarez Flores, presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.
Experto en gestión de residuos y cambio climático