La corrupción envenena

La falta de inspección, clausura, sanción y aplicación de medidas correctivas por parte de los tres niveles de gobierno, ocasiona que 345,000 empresarios mexicanos no cumplan las normas, leyes y reglamentos en materia ambiental. Todos ellos generan emisiones al aire ambiente, desechos y aguas residuales contaminadas.

La Organización Mundial de la Salud ha confirmado decenas de enfermedades causadas por la contaminación del aire ambiente. Y lo ha hecho mediante estudios epidemiológicos practicados a grupos de 5,000 y 10,000 seres humanos desde que nacen hasta los veinte años. Sin embargo, México no realiza este tipo de investigaciones.

Las enfermedades causadas por esta “asesina silenciosa”, son: cientos de alergias diferentes, rinitis aguda, irritación permanente de mucosas, cefaleas, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), e hipoxia cerebral (falta de oxígeno en el cerebro. Además, intoxicación con monóxido de carbono-CO), enfermedades y accidentes cardiovasculares, cardiopatía isquémica, asma, neumonía, cáncer de pulmón, hipertensión arterial, diabetes, nacimientos prematuros (inmadurez pulmonar y cerebral, sistema inmunológico debilitado y bajo peso), con complicaciones en intestino, riñones, tubo digestivo, vasos sanguíneos de retina y parálisis cerebral. También ocasiona trastornos del neurodesarrollo, problemas de aprendizaje y pérdida del olfato.

En niños menores de 5 años, retraso mental, hiperactivismo, autismo, síndrome de déficit de atención, depresión, ansiedad y agresividad. En adultos, debilitamiento del sistema inmune. Asimismo, destruye la testosterona al disminuir la cantidad y calidad de los espermatozoides en varones.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la contaminación atmosférica provoca muerte prematura de 7.0 millones de seres humanos/año. Sí, la corrupción nos aniquila, debido a esta complicidad entre los tres niveles de gobierno y los empresarios mexicanos que todavía no entienden que este “ahorro de dinero” en el costo del cumplimiento de la normatividad ambiental, aunque aumenta sus utilidades, nos envenena.