
La tortilla es tan importante en México, que uno de sus estados se llama “lugar de las tortillas”. Me refiero a Tlaxcala, que proviene de la palabra náhuatl tlaxcalli, que literalmente significa “tortillas”.
San Luis Potosí tiene por patrono a san Luis IX, rey de Francia en la Edad Media. Más curioso es el añadido “Potosí”. La voz potoqsi es de origen quechua. Remite al célebre cerro de Potosí, en la actual Bolivia, cuyas minas de plata, descubiertas en el siglo XVI, enriquecieron al Imperio español. Cuando en 1592 se hallaron yacimientos de plata en el cerro de San Pedro, a unos 20 kilómetros de la actual ciudad de San Luis Potosí, los españoles se entusiasmaron tanto que los compararon con el Potosí de Sudamérica.
Nuevo León responde a la lógica de la nostalgia. El viejo reino de León, en España, se replica en la Nueva España americana, como si el mapa pudiera doblarse.
¿Aguas termales para bañarse? Los españoles fundaron la Villa de Nuestra Señora de la Asunción, en 1575, en una zona rica en fuentes de agua caliente natural, producto de la actividad geotérmica del subsuelo. Así nació Aguascalientes.
Se discute el origen del nombre “Yucatán”. Según la versión más difundida, los mayas respondieron algo equivalente a “no entiendo” cuando los españoles preguntaron por el nombre del lugar. Los conquistadores tomaron la respuesta por topónimo. No es seguro que haya ocurrido así, pero el relato tiene sentido.
¿Baja California? El nombre no es indígena ni descriptivo, sino literario. Proviene de una novela de caballerías del siglo XVI en la que aparecía una isla legendaria, inmensa y rica, gobernada por la reina Calafia. Los exploradores aplicaron ese nombre a la península y, más tarde, al territorio del norte, al que se llamó Alta California, territorio que México perdió en 1848.
¿Y cómo se llama el lugar en donde vives? ¿Conoces el origen de su nombre?