Fernando Gutiérrez

Fernando Gutiérrez

De barrio en barrio

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Venados en Polanco

En los años 40, la Ciudad de México mostraba un rostro apacible, agradable y feliz. “Tenía un no sé qué”, cantaba con nostalgia Chava Flores. Apenas la habitaba millón y medio de personas. Se podía respirar y andar sin miedo en las calles a cualquier hora.

Por aquellos años, fue inaugurado el arco y fuente de los Venados, entrada al Paseo de las Américas, la nueva sección de Polanco-Reforma. La capital comenzaba con timidez su modernización. Esa zona, por ejemplo, era un andador de labranza delimitada por cedros de Líbano. ¡Qué tiempos!

Estaba arbolado en sus 1 450 metros de largo, tenía 5 glorietas, 4 fuentes y un parque. Hoy, es la avenida Horacio, con zonas en degradación urbana desde que abrieron la estación del Metro.

Incluso en la inicialmente denominada avenida de los Cedros, había un puente, “el de los suspiros”, que daba acceso al parque y a un centro comercial. El lugar ha perdido su encanto. El camellón está descuidado, con palmeras enfermas y la fuente original no funciona.

Esta se construyó con motivo de la VIII Conferencia Panamericana de 1938, cuando sólo existía la sección Polanco-Chapultepec. Es un recuerdo de los años 40, cuando México tenía un rostro apacible, agradable y feliz. Cuando “tenía un no sé qué”. / Cultura