El futbolista revela que intentó alargar la participación de Argentina en el Mundial para que su padre pudiera recuperarse.
Lionel Messi se despidió públicamente este miércoles de su padre, Jorge, que falleció el sábado por la madrugada en Rosario, a través de una desgarradora carta que publicó en su cuenta de Instagram. En el texto, el futbolista argentino reproduce la intimidad de los diálogos que mantuvo con su familia antes y durante el Mundial 2026, al punto que intentó alargar la participación de la Albiceleste hasta la final del torneo, que efectivamente jugó ante España, para que su padre pudiera recuperarse y viajar para verlo jugar de manera presencial en el estadio, como había hecho en las cinco Copas del Mundo anteriores.
“No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir. Yo solo jugaba al fútbol y ahora tengo bastantes dudas de que vaya a seguir haciéndolo por mucho tiempo más”, escribió Messi, de 39 años.
“Días antes de empezar fue cuanto peor te pusiste”, reveló Lionel, que lloró durante el primer partido de Argentina en el Mundial, cuando convirtió tres goles ante Argelia. “Fue por algo extrafutbolístico”, explicó entonces sus lágrimas, que fueron acompañadas por un mensaje “te amo, te amo” frente a las cámaras de televisión, dirigido a su padre, de 68 años. A medida que avanzaba la participación de Argentina en el Mundial, sin embargo, Messi advirtió que “la situación (de salud de su padre) era fea de verdad”.
El 10 de la Albiceleste dejó claro en su carta que, además de jugar por él, sus compañeros, la selección argentina y sus compatriotas, también lo hizo movilizado por una ilusión muy íntima: que su padre pudiera recuperarse a tiempo y pudiera viajar para verlo jugar, aunque fuera un único encuentro del Mundial.
“Era la primera vez que no ibas a estar en un torneo, pero mamá me decía que ibas a estar mejor y que ibas a estar bien para poder viajar. Yo te decía que íbamos a llegar a la final así podías viajar. Cada vez que terminaba un partido esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad. Así y todo, no dejaba de pensar en llegar lo más lejos posible, para darte tiempo y que vieras un partido”, escribió Messi, que también lamentó que en la final contra España “no pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude”.
En su carta, Messi califica a Jorge de “papá, amigo y representante”. “Te fuiste muy pronto”, agrega, al tiempo que también reproduce la dificultad en los últimos diálogos, ya de regreso a su país tras la Copa del Mundo. Messi volvió a Rosario -donde su padre permaneció internado en una clínica local las dos semanas previas a su muerte-, el martes 21 de julio, es decir dos días después de la final ante España.
“Cuando llegué, creías que habíamos perdido la final por penales. No pudimos hablar de nada de todo lo que pasó. No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabes cómo disfrutamos cada partido. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarlo”, publicó Messi, que agregó: “Te cuento todo esto porque fue lo único que no pudimos hablar, porque todo lo demás ya lo sabés”.
El futbolista, que este miércoles regresó a Estados Unidos para retomar su actividad futbolística en el Inter Miami después de haber permanecido cuatro días en Rosario en los que partició en la ceremonia de despedida de su padre, se despidió con la promesa de recordarlo siempre: “Te voy a extrañar mucho, pero siempre vas a estar presente, y sobre todo en la educación de mis hijos, porque les enseño y los educo como ustedes lo hicieron conmigo. Descansa en paz y cuídanos desde arriba como lo hacías acá. Gracias por todo. Te amo, pa”.
Tras su confesión de incertidumbre, el futuro deportivo de Messi queda entre signos de pregunta. Independientemente de su vínculo con el Inter Miami, que finaliza en diciembre de 2028, el 10 aún no se pronunció respecto de su continuidad en la selección argentina, que volverá a jugar un par de amistosos el mes próximo contra rivales todavía a designar. La incógnita es si la Albiceleste contará o no con su capitán. Con el próximo Mundial todavía muy lejos -cumplirá 43 años en junio de 2030-, Messi deberá definir si participa en la Copa América 2028 o si la final del Mundial ante España fue su último partido oficial con el equipo nacional.
La figura del padre cubrió casi toda su trayectoria. Nacido en enero de 1958 en Rosario, 300 kilómetros al norte de Buenos Aires, Jorge había soñado con ser jugador de fútbol, y en cierta forma lo fue durante los cuatro años en los que jugó como mediocampista de las divisiones inferiores de Newell’s. Sin embargo, el llamado a cumplir el servicio militar obligatorio y la pronta conformación de su familia -se casó a sus 20 años con Celia Cuccittini, una joven a la que conoció en Las Heras, el barrio en el que vivían- truncaron esa posibilidad: Jorge debía trabajar y sumar ingresos para mantener a sus hijos.
Mientras la madre del futuro futbolista, Celia, trabajaba en un taller de bobinas magnéticas, su marido aprendió a ser multifacético: inspirado en su padre, Eusebio Messi -albañil de profesión-, Jorge encadenó en su vida laboral diferentes tareas, desde ajustar tornillos en un taller metalúrgico hasta cobrador de mensualidades de un instituto médico, sin dejar de estudiar para convertirse en técnico químico. Jorge trabajó desde 1980 en Acindar, uno de los principales productores de acero de Argentina. “Mi papá era obrero; nunca nos faltó nada, pero siempre como ahora, humilde”, lo definió Matías, el segundo de sus cuatro hijos -Lionel fue el tercero-.
En febrero de 2001, poco antes de que la familia Messi viajara a España para sumarse al Barcelona, que había mostrado interés por el joven argentino de 13 años, Jorge caminó en agradecimiento 75 kilómetros hasta la virgen de San Nicolás, una de las más veneradas por los feligreses argentinos. El mundo estaba cerca de conocer al nuevo fenómeno del fútbol.
El País
12/08/2026