
En los años 20, el valle de México aún era surcado por varios ríos y había espacio para todo y todos. La Roma era un sitio exclusivo y cerca, en la hoy colonia Condesa, había hasta un hipódromo y una plaza de toros.
Por esos rumbos, en la esquina de Guadalajara y Veracruz, Fernando Torreblanca, secretario particular de tres presidentes, compró un terreno de 4 mil metros cuadrados para levantar una mansión, la última de estilo neogótico-medievalista en la ciudad, dedicada a su esposa Hortensia Elías Calles, quien tras la muerte de su madre fungió como primera dama.
La edificación, de casi 450 metros cuadrados, aún está en pie y en magnífico estado. Es sede de un fideicomiso que guarda el archivo personal de Plutarco Elías Calles, el hombre que mandó por encima de tres sexenios (el “Maximato”) y sentó las bases para que naciera el PRI.
La casa Torreblanca es una belleza con almenas, cuatro torreones y profusión de ornamentos de cantera. Marcó el fin del estilo porfiriano y dejó paso a la modernidad. Fernando Torreblanca murió en 1980 y seis años después “Mamá Tencha”, como llamaban a Hortensia, la donó a la nación.
Puede visitarse mediante una cita. Cabe recordar que en 2015 una tormenta dañó parte de los archivos. Sin embargo, en su interior, todavía puede apreciarse el elegante mobiliario y artísticos vitrales. Es como remontarse un siglo atrás. / Cultura