Fernando Gutiérrez

Fernando Gutiérrez

De barrio en barrio

Correo: fegutierrezp@gmail.com |

Guatemala, calle histórica

Es muy corta, apenas cinco cuadras, pero es una de las más ricas en vestigios de la majestuosa Tenochtitlan. Surgió con el nombre de Escalerillas porque, al principio el suelo de la calle era tan fangoso que se construyeron escaleras para que los fieles pudieran cruzarla rumbo a la naciente Catedral.

La calle de Guatemala, conocida durante algún tiempo como la calle del Relox, está cubierta por el lienzo de nuestra historia prehispánica.

En el número 18, el Centro Cultural de España alberga restos del antiguo Calmécac (la escuela destinada a los hijos de los nobles), junto con casi un centenar de piezas mexicas y coloniales halladas durante la ampliación del edificio

Unos pasos más adelante, en el número 24, se conservan los cráneos del estremecedor huei tzompantli, descubiertos durante una excavación en 2015. Algunos historiadores afirmaron que eran más de 136 mil, mientras que otros sostienen que fueron “sólo” 650.

El huei tzompantli (del náhuatl huei, grande, y tzompantli, hilera o andamio de cráneos) era el altar y muro principal en el recinto sagrado de Tenochtitlan. Servía para exhibir, ensartados en postes, los cráneos de personas sacrificadas o guerreros vencidos.

La torre de cráneos es un sitio que no está abierto al público. Los europeos dicen que se trata de un “trofeo del terror”; sin embargo, para los mexicas tenía un profundo sentido religioso. Los huesos eran concebidos como semillas que generarían vida. Asimismo, los sacrificios garantizaban la continuidad del universo, la lluvia y las cosechas.

 En el número 32 se ubica “La Casa de las Sirenas”, primero un restaurante-bar y luego hostal, lugar inmortalizado por Gonzalo Celorio, premio Cervantes, en su libro de divertidas narraciones Y retiemble en sus centros la tierra.

Finalmente, en el número 34 se localiza la Casa de las Ajaracas, una mansión española del siglo XVI, famosa por su fachada de yesería mudéjar. Durante algún tiempo se dijo que Hernán Cortés guardaba allí sus caballos. Hoy es conocida mundialmente por albergar el Museo Archivo de la Fotografía y por ser el sitio donde se descubrió la monumental escultura de la diosa Tlaltecuhtli, el 2 de octubre de 2006.

La calle de Guatemala, una voz de nuestro pasado que nadie ha podido callar.