Y pueden propiciar acciones judiciales
Romantizar las prácticas de "promoción" de la lectura, o "democratización", que fomentan las denominadas "bibliotecas fantasma" al compartir digitalmente y de modo gratuito contenidos protegidos por derechos de autor, puede propiciar acciones judiciales.
Hugo Setzer, presidente de la Cámara Nacional de la Industrial Editorial Mexicana (Caniem), lo ejemplifica con la demanda promovida -y ganada- en la Unión Americana por sellos estadounidenses contra Internet Archive.
Recientemente, un juez de Manhattan resolvió que dicha biblioteca en línea, gestionada por la organización sin fines de lucro Internet Archive, infringió los derechos de autor de los grupos editoriales Lagardère, HarperCollins, John Wiley & Sons y Penguin Random House al prestar copias escaneadas digitalmente de sus libros.
Setzer refiere este caso para señalar la gravedad de compartir sin permiso, por medios electrónicos, materiales protegidos por la ley, a partir de posturas románticas que consideran estos servicios como una forma de socializar o democratizar la cultura o el conocimiento, como incluso algún agremiado de la propia Caniem ha expresado.
"En alguna conversación con alguno de los agremiados, cuyo nombre prefiero no mencionar, le ganó este discurso romántico; decía que hay gente que no puede pagar y entonces (la biblioteca fantasma) no hace daño, porque no lucra con eso. No lucran, pero causan un daño enorme", contrasta el editor.
También hubo en Estados Unidos quien defendió, en redes sociales y otros foros, la Internet Archive, con el mismo argumento.
"Por eso nos parece importante dar la posición de la industria (mexicana) para aclarar visiones románticas y desinformadas", puntualiza Setzer.
"La Cámara no comparte ninguna clase de apología de las 'bibliotecas fantasma' o de cualquier otra actividad ilícita, aunque se llegasen a expresar aisladamente por alguno de sus miembros a título individual", deslindó en un comunicado reciente el organismo gremial que agrupa a editores de libros y publicaciones periódicas.
En entrevista, Setzer, quien antes de ser titular de la Caniem se desempeñó también como presidente fundador del Centro Mexicano de Protección y Fomento de los Derechos de Autor (Cempro), alude a la batalla legal de Estados Unidos para enfatizar el delito que cometen quienes sostienen estos acervos, en ese y otros países.
"Son mal llamadas bibliotecas fantasma", afirma, "porque (el nombre) no le hace ningún favor a todas las bibliotecas públicas y privadas con las que la industria editorial tiene una relación armoniosa, y que son un elemento esencial del ecosistema del libro. La inmensa mayoría de las bibliotecas respeta el derecho de autor".
La Caniem se ha propuesto desalentar en México no sólo esta práctica, sino el discurso que la sostiene, cuando aún es tiempo de prevenir.
"Nos parece importante hacer estas menciones y dar nuestra posición antes de que se convierta en algo más grave, porque me ha tocado escuchar comentarios que se refieren (a favor de) Internet Archive, organización que se le ocurrió poner a disposición de la gente, vía internet, millones de obras protegidas por el derecho de autor, y acaba de perder este juicio en Estados Unidos".
En México, existen casos como el de La Pirateca, que también permite la descarga gratuita de libros protegidos por derechos de autor, y prácticas como la de compartir en grupos de WhatsApp textos completos en PDF, las cuales implican un riesgo, alerta Setzer.
"Mucha gente de pronto dice: 'No están haciendo ningún daño, nada más están compartiendo materiales', sin darse cuenta que el derecho de autor es el marco legal que justamente permite que haya miles de autores y editores que inviertan tiempo y dinero en la generación de nuevos contenidos, precisamente porque existe el derecho de autor que les retribuye ese tiempo y dinero invertidos.
"Si no les retribuyera, los autores no dedicarían tiempo a escribir y no habría gente que invirtiera dinero para publicar esas obras.
"Entonces nos parece muy importante aclarar que están violando un derecho indispensable para la creación y generación de nuevas obras", subraya Setzer.
Expropiar el saber
Mientras tanto, La Pirateca, en su sitio web (www.lapirateca.com), advierte: "Los libros no se roban, ¡se expropian!".
Y, en su manifiesto, contra el capitalismo y la mercantilización del conocimiento, señala: "Toda obra de arte, todo poema, toda filosofía, toda música surgen de una experiencia común, de la experiencia humana (que es invariablemente común), y por lo tanto, más que a un individuo, todo conocimiento y cultura pertenecen a la humanidad".
El sitio, además, ofrecen links a otras plataformas, como Ebiblioteca, Anarkademia o la propia Internet Archive, así como servicios vía mensajería y Drive.
Contra La Pirateca
Estas son algunas de las acciones que ha emprendido el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) contra La Pirateca, una de las "bibliotecas fantasmas" con más impacto en el País, según información contenida en su sitio:
-En 2022, el IMPI realizó un operativo simultáneo en varias librerías independientes. Buscaban la identidad de quienes operaban el sitio web www.pirateca.com.
-A petición del IMPI, la empresa Megacable Comunicaciones comenzó a bloquear el dominio www.pirateca.com, de manera que las personas que tenían a esta empresa como proveedor de internet ya no pudieron acceder al sitio web de La Pirateca.
-También, a petición del IMPI, Facebook eliminó las publicaciones de todos los usuarios que contenían enlaces directos a www.pirateca.com, además de impedir cualquier publicación nueva que contenga "pirateca.com" dentro del texto.
-La biblioteca hoy se mantiene en línea como www.lapirateca.com.
¿Cómo leemos?
De acuerdo con el INEGI, los libros constituyen el principal material de lectura, con un 40.8 por ciento de lectores de 18 años y más, seguido de la lectura de las páginas de Internet, foros o blogs, con 37.7 por ciento.
Pero las lecturas digitales van en auge, sobre todo entre los más jóvenes.
Para los grupos de 18 a 24 y de 25 a 34 años, la lectura de las páginas de Internet, foros o blogs alcanzó 63.0 y 52.5 por ciento, respectivamente, mientras que la lectura de libros fue menor, con 54.2 y 46.8 por ciento, respectivamente.
Reforma a 1 de agosto del 2023