Metas realistas de 2009

para una salud emocional

 

Por Gabriela Jiménez Vera

 

Sabemos que cada comienzo de año va acompañado de una serie de propósitos, que en el momento se toman con una gran seriedad y compromiso de llevarlos a cabo. Algunas personas se pueden visualizar con 10 o 15 kilos menos en dos meses; con un cambio de auto por los menos más reciente que el actual; entrar a estudiar, cuando esto se dejó de hacer hace más de un año; aprender un idioma en seis meses o adquirir una casa.

Todas las metas son validas e importantes para quien se las propone, pero en realidad muchos de los objetivos proyectados son muy ambiciosos o vistos desde la idea mágica de que se realizarán con poco esfuerzo y en un tiempo corto o no hay una diferencia entre planear a corto, mediano o largo plazo dependiendo de la meta a alcanzar y tomando en consideración el esfuerzo y tiempo que se requiere para lograrlo.

Cuando estos objetivos son altos o mal planteados en el tiempo para alcanzarse, las personas tienden a caer en una espiral que comienza con una sensación de enojo y frustración consigo mismos, le sigue una pérdida de motivación e interés general con lo cual no sólo se deja de alcanzar el objetivo deseado, sino  también el deseo de continuar con las actividades diarias y se crea la idea de que todo lo que se haga saldrá mal, incrementándose la sensación de vacío que lleva a las personas a vivir con insatisfacción y desesperanza.

Las metas logradas son importantísimas para alcanzar una sensación de valía, satisfacción, confianza en ti mismo y en tu futuro, así como mejorar tu autoestima; todo esto te lleva a mejorar tu estado de ánimo en general y en todas las áreas de tu vida .

¿Cómo lograrlo?, es indispensable comenzar con metas pequeñas, esto te va generando confianza y te da la sensación de poder hacerlo, por  ejemplo: si quieres bajar de peso, en lugar de fijarte la meta de perder diez o veinte kilos en dos meses la propuesta podría ser dejar de tomar refresco o comer menos pan dulce poco a poco y en plazos razonables; es decir, ir alcanzando metas pequeñas pero que vayan creciendo conforme se adquiera la sensación de poder cumplir.

El siguiente cuestionario te ayudará  a identificar si los propósitos que haces son reales y pueden ser alcanzados, contesta con un sí o no.

1.- ¿Mis propósitos de año nuevo son los mismos que los años anteriores?

2.- Tengo claro lo que deseo alcanzar pero no se por dónde comenzar.

3.- Dejo mis metas si no alcanzo el resultado deseado de manera inmediata.

4.- Incremento el plazo propuesto en un principio para alcanzar mis objetivos.

5.- Me consuela de manera momentánea saber que mis familiares o amigos tampoco han alcanzado sus metas.

Si contestaste con un sí a más de una, es conveniente recibir apoyo para replantearte tus metas en tiempos alcanzables, llámanos al 01800 911 6666 opción 9 de lunes a viernes las 24 hrs. del día.

 

Con información de Gabriela Jimenez, psicóloga del Centro Nacional de Diagnóstico para las Enfermedades Emocionales.

 

 

 

 
 
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