Fundación Niños de Eugenia, un hogar
donde el amor trasciende tiempo y espacio
Por Rocío Pavón
La Fundación Niños de Eugenia es un ejemplo de cómo el amor trasciende el tiempo y el espacio.
Creada en el año de 2002, en homenaje a Eugenia González Herrera, esta asociación civil atiende a 28 niñas -entre los 2 y los once años de edad-, que se encontraban en situaciones de abandono u orfandad total o parcial.
Enviadas por el Sistema Nacional para el Desarrollo de la Familia (DIF), las niñas que viven en la casa de la fundación reciben albergue, alimentación, vestido, educación, atención médica y psicológica, en un ambiente de amor.
“Para nosotros es muy importante que las niñas se sientan libres y amadas, por eso les procuramos un ambiente cálido y armonioso; tratamos que tengan un hogar”, comenta Yessica González Herrera, presidenta de la fundación.
De acuerdo con Yessica, las niñas experimentan un cambio de personalidad muy notorio, gracias a la atención y al amor que reciben por parte de padrinos, voluntarios y las Misioneras de la Encarnación y Jesús Sacerdote, religiosas que se encuentran a cargo de su cuidado.
En el kilómetro 17 sin número, de la carretera México-Tepoztlán, en Tepoztlán, Morelos, es donde una placa de agradecimiento da la bienvenida a los visitantes y recuerda quién inspiró este hogar.
Fundación Niños de Eugenia, más que una casa, un hogar.
La esperanza crece
Tras cruzar el umbral de esta casa-hogar, encontramos un inmueble que se ha impregnado de risas y esperanzas de un futuro mejor.
De hecho, tal ha sido el impacto de su obra social, que durante este mes de junio la fundación abrirá una segunda casa, ubicada en el municipio morelense de Yautepec, y donde se dará cobijo a 48 infantes varones, víctimas de violencia, abuso físico o psicológico, que provengan de hogares desintegrados o se encuentren en orfandad.
Debemos decir que para lograr sus objetivos, la Fundación Niños de Eugenia, cuenta con diferentes programas de ayuda con los que reúne fondos para apoyar a los niños más desprotegidos.
Uno de ellos, responde a la campaña “Un ladrillo por un niño”, en donde se solicita la aportación de mil pesos para comprar simbólicamente un ladrillo y con él terminar la construcción de la segunda casa.
Otro programa que convierte a los donantes en padrinos y, por lo tanto, visitan constantemente a los pequeños y son informados de sus avances escolares.
El donante amigo y los becantes destinan mensualmente una cantidad que puede ir desde los 100 pesos en la cuenta Bancomer número 0137 164 165, a nombre de Fundación Niños de Eugenia, A.C., y el donativo patrocinador que realizan las empresas socialmente responsables que se han unido a la causa.
“Los donativos nos permiten continuar nuestra labor y nuestros donantes están convencidos de que cada centavo o donativo en especie, es aprovechado al máximo. Sólo hay que ver la carita de nuestras niñas para saber que es cierto”, comentó Yessica González, quien ha experimentado la satisfacción de servir:
“Es frecuente decir que el que da recibe más; pero esta frase no obtiene sentido hasta que se experimenta; yo he sido testigo de cómo regresan aquellos que conocen a nuestras niñas; lo hacen porque el amor que se vive en nuestro hogar se contagia.”
Convencida de que la unión de voluntades, es lo que realmente impacta la vida de los pequeños, Yessica González concluyó con una invitación a las instalaciones de la fundación o, bien, a sumarse a la gran cadena de ayuda que han formado.
Todos podemos ser parte importante en la construcción de un país mejor.
Mayores informes en los teléfonos: 5422-0116 o 01 (739) 395 37 92 y en www.fundacioneugenia.org.mx
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