La explotación sexual infantil es un crimen de lesa humanidad, que no respeta edad, género o condición social; es un problema social que no tiene fronteras y en los últimos años el panorama en México no es alentador, ya que miles de niños y niñas han sido víctimas de prostitución, trabajos forzados, pornografía e, incluso, de algunas formas de esclavitud.
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