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Toman las tablas adultos mayores

En un contexto de pandemia que destaca la vulnerabilidad de los adultos mayores, la tercera edad apuesta por mostrar su fuerza y su vitalidad creativas, como se hace patente en el taller de teatro Edad de Oro para personas de 60 a 90 años, impartido en la plataforma Zoom por el director de escena Luis Martín Solís.

Jubilados unos, en actividad laboral otros, el proyecto les permite recuperar su interés por las artes escénicas, que bien pudieron postergar por el encierro, o generar un primer acercamiento.

"Cuando era niña quería estudiar piano y me gustaba el teatro, pero mi mamá me decía que eso era para gente rica o, si no lo era, para quienes se querían morir de hambre, y yo le creía", comparte María Santos Arellano, de 64 años, y quien desde hace 37 vive en Chicago, hoy dispuesta a dar cauce artístico al talante extrovertido que le distingue, y ya lejos de los mandatos maternos.

Por su parte, Arturo Castellanos, de 68, ya colaboraba en proyectos de teatro, disciplina de la que busca ampliar sus horizontes en esta etapa de su vida a través de este taller.

"Mucha gente considera que estamos fuera del barco, que estamos viviendo horas extras, y esto nos hace volver a sentirnos vivos", dice tras comentar que todos los seres humanos, de una u otra manera, son actores.

E Irma López, con 63 años, coincide: "En la pandemia éramos los que estábamos más en peligro, y los talleres nos permiten mostrar que somos útiles y valiosos".

Se trata de un taller binacional, dirigido por lo pronto a residentes de Guanajuato o ciudadanos de esta entidad que radican en Chicago u otras urbes de Estados Unidos.

El proyecto reclutó en abril pasado a 18 participantes -nueve de la entidad mexicana y nueve afincados en el otro lado de la frontera-, quienes el próximo 13 de mayo presentarán ante familiares y amigos una lectura dramatizada digital de la obra Los niños de Morelia, del dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda, pieza que alude a la migración, una experiencia que comparten varios de los participantes.

"Cuando escucho a los niños (de la obra teatral) sufriendo porque no tenían qué comer, se me vienen las imágenes de mi niñez, y de lo que es migrar a otro País, por eso quiero tanto a los niños, los cuido y los protejo, porque tuve una niñez con muchas deficiencias, pero, si no hubiera sufrido lo que sufrí, no valoraría lo que voy teniendo poco a poco; me gradúe de adulta, de niña no estudié. Fui la mayor en la familia y tuve que trabajar duro para mantener a los hermanos", relata López, quien trabaja en una escuela en Chicago y fue hija de un bracero que la mayor parte del tiempo permaneció ausente del hogar.

Y continúa: "Me dieron (en la obra) el papel de la mamá, la que se separó de los niños, y yo a mi hijo lo tuve que dejar en México cuando me vine (a Estados Unidos). Es como si el maestro supiera mi vida. Eso es lo que más tocó mi corazón: voy a actuar lo que viví".

Jorge Rodas, de 75 años, también se identifica con la obra de Rascón Banda, compañero suyo en la escuela normal de Chihuahua, generación 1959-1965, y con quien forjó una duradera amistad. Y siente afinidad porque ha vivido como migrante en su propio País, cuenta, pues nació en Comitán de Domínguez, Chiapas, y afrontó el bullying en Chihuahua por su forma de hablar.

Este taller de carácter gratuito, proyecto conjunto de la Secretaría del Migrante y Enlace Internacional de Guanajuato, el Instituto Estatal de la Cultura y la compañía estadounidense Aguijón Theater, bajo la coordinación de Contenidos Artísticos, se perfila como el origen de una compañía binacional que en un futuro pueda montar obras presencialmente tanto en Chicago como en Guanajuato.

"Guanajuato y Chicago son ciudades hermanas. En Chicago creo que hay más guanajuatenses que en todo Estados Unidos", dice Solís, cuyo trabajo como director a través de Zoom supone desafíos técnicos, pero también muchas posibilidades.

"Permite (a los adultos mayores) exponerse, jugar, activarse de otra manera, y esa es la función de este taller y de esta lectura dramatizada en proceso", puntualiza el también director de ópera, entrevistado durante uno de los ensayos virtuales.

Aunque originalmente el taller planeaba sólo diez sesiones, el número se incrementó para afinar la presentación, de la cual se prevé producir un video, adelanta, por su parte, Cristina Vázquez, directora de Contenidos Artísticos.

PROYECTO RUELAS, EL ORIGEN

La labor teatral con adultos mayores que ha emprendido Martín Solís, miembro del Sistema Nacional de Creadores, a través del taller Edad de Oro se remonta a más de cinco años atrás, cuando se involucró en el Proyecto Ruelas del Festival Internacional Cervantino, que impulsa el teatro comunitario.

Trabajó en particular con personas de la tercera edad que asisten a dos centros gerontológicos del DIF en Guanajuato: Las Teresas y El Cambio.

Hasta la fecha, Solís ha realizado cuatro montajes con 21 mujeres y 5 hombres, cuyas edades fluctúan entre los 60 y los 85 años.

En este nuevo proyecto, realizado vía Zoom, se han unido algunos de sus anteriores alumnos, como Ismael Rodríguez, de 69 años, profesor jubilado que destaca la capacidad del director para conjugar rigor y paciencia en sus talleres.

"Hace gala de una enorme paciencia, pero de ninguna manera es condescendiente con nosotros; nos trata con el rigor que trataría a sus actores profesionales".

Clara Lopez, de 68, representante de la Secretaría del Migrante y Enlace internacional en Chicago, valora este espacio, que además de ilusionar a los adultos mayores les mantiene conectados en medio de una pandemia que los ha aislado.

Se prevé, para el próximo mes, un segundo taller para quienes no pudieron ingresar al primero, procedentes sobre todo de la capital del País y del Estado de México, así como de Veracruz y Puebla.

Reforma

11-05-2021

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