Alejandra Angers

Alejandra Angers

Los consejos de Leopa

Estimulación oportuna

Gran parte de la estimulación que damos a los bebés es intuitiva. Desde que una madre sabe que está embarazada, en muchas ocasiones, ella y el futuro padre tocan y acarician el vientre e incluso le hablan o le ponen música. Cuando el hijo nace, lo cargan, mecen, le platican, cantan, etc. Esta interacción es vital para su óptimo desarrollo.

Además, está la maduración biológica, determinada genéticamente y con pautas que se irán cumpliendo en diversas etapas, como sostener la cabeza, sentarse, gatear, etcétera.

Un bebé recién nacido está listo para recibir por sus sentidos la información que le permitirá conectar su cerebro, crear redes neuronales y forjar aprendizajes. Cada bebé tiene su ritmo y no debemos forzarlo a hacer algo para lo que no esté preparado o maduro.

La estimulación oportuna brinda a los padres o cuidadores herramientas para acompañarlo de acuerdo con sus capacidades en el desarrollo físico, mental y social.

Ayudarlo, desde recién nacido, a cambiar de posición cuando esté despierto (bocarriba y bocabajo), es clave para fortalecer los músculos de su espalda, cuello, brazos y le permite ver el mundo desde diferentes perspectivas.

Por ejemplo, mostrarle objetos alejándolos, acercándolos y moviéndolos de un lado a otro estimula el enfoque y seguimiento de sus ojos; ponerle música mientras lo bañas y hacer ruido con una sonaja, campanita u otro objeto en diferentes áreas de la habitación para que encuentre de dónde proviene el sonido estimula su atención y sentido del oído; platicarle, explicarle lo que estás haciendo y contarle cuentos ayudará a su lenguaje.

Es importante cambiar constantemente de posición al bebé, pues de quedarse todo el día acostado bocarriba, limita su desarrollo y puede generarle plagiocefalia posicional (cabeza aplanada hacia atrás).

Disfruta cada una de las etapas y asegúrate de estimularlo de manera oportuna.