¿Candil de la calle?

Animados por la filosofía de Víctor González Torres, es incuestionable que mucho más allá de la globalización del mercado, lo urgente es globalizar la solidaridad.
A la luz de ese valor humanista, resultan gratificantes las acciones de apoyo en pro de la República de Haití -devastada por la injusticia social mucho antes de que el terremoto del 12 de enero ocasionara la muerte de decenas de millares de personas y dejara por lo menos a 3 millones de damnificados.
Sin embargo, lejos de desvirtuar la manifestación solidaria, es necesario advertir, por una parte, que la tragedia no debe ser motivo de lucro y vanidad, y por otra, que más allá de la moda mediática, resulta imperativo no soslayar los muchos “Haitís” que persisten en nuestro país.
En muchas ocasiones, tanto a nivel social y sobre todo gubernamental, somos “candil de la calle y oscuridad de la casa”.
Cierto, resulta encomiable cómo se tiende una mano al que lo necesita allende las fronteras, pero sin ignorar que aquí, en México, vemos con indiferencia e indolencia los muchos “Haitís” que bajo el rostro de millares de niños, de indígenas, campesinos y de mujeres explotadas, humillamos, marginamos y discriminados a diario.
Frente a ese estado de cosas tan indignante por injusto, surge el llamado a la conciencia no para estirar el brazo y ofrecer una limosna, sino para cumplir con los deberes solidarios que permitan, como lo dijo Giovanni Battista Montini, transformar este mundo de salvaje en humano y de humano en divino.
Pongamos manos a la obra en favor de esta trasformación; estemos dispuestos a hacer lo que nos corresponda para construir un México de propietarios y no de proletarios; de educación y no de ignorancia; de seguridad y no de zozobra; de justicia y no de inequidad; de libertad y no de opresión, de hermandad y no de confrontación; de alegría y no de tristeza.
Tengamos la seguridad de que sí es posible el advenimiento de ese México distinto; convenzámonos de que, esta causa, vale la pena abrazarla con firmeza, alegría y activa esperanza.