El ABC de la corrupción = cáncer
del IMSS

Todos, de una u otra manera, la sufrimos, pero también –desgraciadamente- la propiciamos. La calificamos y la adjetivamos; obviamente, la “repudiamos”; sin embargo, con nuestra indiferencia la hemos convertido en el cáncer de nuestro país.
Es la corrupción, un mal que día con día cobra más víctimas y el ejemplo que duele carga el sufrimiento de 46 familias que perdieron a sus bebés en una bodega “calificada” como guardería en Hermosillo, Sonora.
Hoy, cuando todos los medios de información se desgarran vestiduras; piden cabezas; hurgan; “investigan” y claman justicia, resulta ofensivo que descubran lo que millones de mexicanos viven a diario y han denunciado hasta la saciedad sin que nadie les preste oídos.
Tragedias como la del viernes 5 de junio en la guardería ABC, estancia infantil subrogada del Instituto Mexicano del Seguro Social evidencian, tan claro como eso, que el organismo señero de la salud pública está al borde de la extinción.
Cierto, el siniestro enluta al pueblo, pero es una burla que el dedo flamígero apunte a familiares de funcionarios o se colija, de manera simplista, que las guarderías privatizadas son “pingües negocios de esposas de políticos”.
No es con declaraciones ni asumiendo un presunto deber ético-social –que la mayoría de los medios de información maneja a conveniencia- como se combatirá al cáncer que carcome “a la institución orgullo de la revolución”.
Para atacar el problema, si en verdad se quiere hacer justicia es no utilizar la tragedia como discurso de politicastros y, mucho menos, a partir de la desgracia, “ahora sí” atender recomendaciones para proteger a los 223 mil niños que reciben atención en una red de 1,426 estancias del IMSS.
Sin duda, hay culpables de lo sucedido no sólo en la guardería ABC, sino en todo el IMSS, pero el problema no se atacará sino se extirpa, de fondo, la corrupción que va más allá de que caigan algunos funcionarios, mientras miles mueren hasta por falta de medicamentos.
No olvidemos que la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.