¿Sin ser catastrofista?
En días pasados Carlos Slim, reconocido por muchos en el plano internacional como un empresario exitoso que se encuentra entre los tres más ricos del mundo, hizo declaraciones fuertes al referirse a la crisis financiera que se vive a nivel mundial. Al darse cuenta de que estaba dando datos que revelaban casi un desastre económico, advirtió que no quería ser catastrofista, desde luego para no caer en la prohibición que el propio presidente Calderón había hecho a quienes hablan sobre el tema de la crisis.
El licenciado Jesús Silva Herzog, en una conferencia que impartió en el Centro Empresarial Metropolitano, filial de Coparmex, ya había advertido que el Crecimiento Económico en nuestro país este año sería negativo, más allá del -2%, con lo que pretendía ser más realista que quienes habían señalado un -1.4%.
La verdad de las cosas es que se están perdiendo cientos de miles de empleos todos los meses, y que se están cerrando empresas “chicas, medianas y grandes”.
Así las cosas, se hace necesario apoyar el consumo porque éste a su vez estimula la producción y el empleo, todo lo cual reactiva las finanzas públicas y la economía nacional. Además, su reactivación permite, de manera directa, un mejor nivel de vida para la población, más aún cuando ésta se hace mediante la reducción del impuesto sobre la renta (ISR) a las personas físicas, de tal manera que al quedarles en la bolsa un 20 o 25% de lo que actualmente pagan por este concepto, amortiguan el crecimiento de los precios y pueden, quizá, consumir un poco más.
No se está en contra de que se apoye la actividad financiera; es más, debe hacerse con inteligencia, honestidad y eficacia, muy lejos de decisiones amistosas, intereses políticos o compadrazgos.
Si al pueblo se le dejan “más canicas” para jugar -más dinero en la bolsa-, será el factor fundamental para que pueda sortear mejor la crisis que padecemos. No está por demás un exhorto a los industriales y comerciantes para que disminuyan sus utilidades y permitan que los pobres, que son los más afectados en los tiempos de crisis, la pasen menos mal.