Se alistan para elegir a candidatos
Los partidos se preparan para designar a sus candidatos a puestos de elección popular mediante el voto mayoritario de los ciudadanos o a través del sistema de asignación por lista. Los primeros contienden con candidatos de otras fuerzas políticas; los segundos, esperan que el voto a favor del partido que los presenta no sea suficientemente copioso, a fin de que el mayor número de ellos alcance una curul, tratándose de los diputados federales. En cierto sentido, hay un interés opuesto entre los que contienden en un distrito y los que juegan en la lista. Claro, todo tiene sus “asegunes”.
El hecho es que los partidos hacen contender en los distritos a los candidatos que, por su popularidad, pueden allegarles un mayor número de votos e, inclusive, ganar la elección; pero también a aquellos candidatos por los cuales no hay un interés de que ingresen al Congreso, por lo que su derrota no causa mayor daño al partido. Aquí están los candidatos de relleno, a quienes se manda al “sacrificio”.
En las listas plurinominales se incorporan aquellas personas que son activos valiosos de los partidos, pero que carecen de popularidad en su distrito, por lo que se tiene que asegurar su arribo al Congreso. También en estas listas se inscribe a candidatos que surgen como compromisos ineludibles y a quienes se tiene que asegurar el triunfo, por lo que, desde luego, se coloca su nombre en los primeros lugares de la circunscripción territorial que les corresponda. Mas no se diga que solamente se inscribe en estas listas a quienes hay que asegurarle un lugar en el Congreso, porque la aritmética electoral determina el número que puede llegar por esta vía, lo que hace que en los lugares más alejados de la lista estén los suspirantes cuyo triunfo es difícil que alcancen.
En fin, son los partidos políticos, su dirigencia, la que determina finalmente quiénes han de jugar y en qué lugar. Por esta razón es evidente que son estas organizaciones políticas las que determinan, a priori, quiénes llegarán a ser legisladores.
Lo anterior explica que quienes alcanzan posiciones quedan sujetos a la voluntad de quien hizo posible su triunfo y, como consecuencia, la sumisión de los congresistas a la cúpula partidista que los postuló.
Por ello es necesario insistir en que por la vía democrática se elijan a los candidatos de cada partido -tanto a los cargos de elección popular cuanto a los cargos municipales-, a fin de que, por lo menos, le deban su postulación a los miembros del partido. Los candidatos deben ser seleccionados, primero, por los afiliados en el seccional, quienes contendrán en el distrital a fin de que quien resulte triunfador en esta área geográfica lleve la simpatía y el apoyo de sus correligionarios en la jurisdicción. Lo mismo debería hacerse, proporción guardada, con los demás candidatos a otros cargos de elección popular.