Simisocialismo, respuesta a la crisis

Para vencer la crisis económica actual y construir un país mejor, se necesita de todos y cada uno de nosotros; es imperativo tener la fuerza de voluntad para superarnos y ser mejores mexicanos.
El Simisocialismo propone valores de plena validez que deben asumirse en aras de la indispensable superación personal y colectiva.
Propugna por un modelo empresarial regido por la ética, donde se respete el derecho de los trabajadores a un salario justo y a participar de los beneficios de la empresa; el de los clientes, a obtener bienes y servicios de alta calidad a los mejores precios; el de los proveedores, a ser pagados oportunamente y, en su caso, apoyados en su expansión; y del Estado, a recibir cabalmente los impuestos que las leyes señalen.
La justicia social, cimiente de la paz y el desarrollo nacional, exige que de ninguna manera se especule con el salario del trabajador, sino que mediante la justa remuneración y la participación de utilidades, éste tenga la posibilidad de salir de la condición de proletario y convertirse en propietario, en dueño de la casa que habita y de todos los bienes inherentes a su dignidad de persona.
Es cierto que el comercio es una actividad útil y necesaria a la sociedad, pues mediante ella, los diversos productos se ponen a la disposición del consumidor. Sin embargo, otra cosa son los malos comerciantes, aquellos que indebidamente y sólo en aras de elevadas ganancias, encarecen productos para recibir una parte de la renta nacional en montos que van más allá de su real contribución al desarrollo de la comunidad.
Prácticas como estas deben combatirse, pero nunca mediante el regreso a un Estado mercader, pues el comercio debe ejercerse, fundamentalmente, por los particulares con su debido margen de libertad, ganancia y honesta competencia.
No olvidemos que los mexicanos tenemos la obligación de contribuir a los gastos de la federación, los estados y municipios, pero de manera proporcional y equitativa, como lo dispone la Constitución.
La esencia de la tributación se encuentra en relación directa con la naturaleza misma del Estado y con el fin que éste persigue y lo justifica: la promoción del bien común.
Lo dicho: para vencer la crisis y construir un país mejor, se necesita que todos los mexicanos seamos mejores, cualesquiera que sea nuestra lícita actividad.