Oportunidad de amor para abuelitos
Una mano de auxilio a los
adultos mayores en Toluca
Por Miguel Ángel Sánchez
En otras épocas, llegar a viejo significaba tener un lugar especial entre la gente, porque eran vistos como sabios que legaban a su pueblo los conocimientos necesarios para dirigir a las nuevas generaciones; sin embargo, hoy las cosas son distintas: llegar a esta etapa de la vida es sinónimo de olvido.
Así lo considera la madre Consuelo Méndez, quien desde hace seis años se hace cargo de la Asociación de Beneficencia Privada del Estado de México para Auxilio a Ancianos, la cual atiende a 46 adultos mayores, cuya vida se ve inmersa en múltiples males que les impiden valerse por sí mismos.
Perteneciente a la congregación de las Hijas de la Caridad de María Inmaculada, la madre Consuelo se ordenó a los 18 años y, aparte de religiosa, ejerce como enfermera, profesión que a sus 75 años aún practica en la institución que fue creada en 1969 por las Misioneras Hijas del Calvario y que se ubica en Jesús Carranza Sur #248, de la colonia Universidad, en Toluca.
“La vida después de los 70 hace inútil a la mayor parte del cuerpo y cuesta aceptar que es el término de la vida, pues ya pasó la mejor de sus etapas”, señala mientras mira a los viejitos que se encuentran a su lado, personas que llegan a ese lugar principalmente abandonados por sus propios familiares.
En este asilo, explica la madre Consuelo, 36 de los 46 ancianos son mujeres. Son personas entre los 70 y 90 años de edad; 2 con 101 y otra de 105, los cuales en su mayoría padecen problemas mentales (Alzheimer), así como enfermedades crónicas tales como la diabetes e hipertensión, de ahí que ya no los toleren su familia y acaben por alejarse de ellos.
Por ello, en esta institución se busca dar la mejor calidad de vida a quienes lo dieron todo a su familia, por lo que en los horarios de visita asisten grupos de diferentes escuelas, quienes realizan juegos y actividades con ellos, además de llevarles productos de aseo personal.
Aunque la religiosa reconoce que cada vez es más difícil sostener este centro de asistencia -quienes lo habitan no pagan-, insiste que seguirá al frente de él hasta que se lo indique su congregación y continuará en busca del apoyo de la gente y de los grupos que los asisten con alimentos y ropa.
“Hasta ahora nos sostenemos de la caridad de la gente, con donativos en especie y el apoyo de muchas personas que no cobran, pues se tiene el trabajo de un patronato regido por el contador Gabriel Mena Palacios, además de 2 médicos, 5 religiosas y 12 voluntarios.”
La madre Consuelo dice que la Fundación del Dr. Simi es una de las instituciones de asistencia que más los ayuda, ya que desde hace 6 años les otorga despensas mensuales, además de donativos como sábanas, pañales, pijamas y jugos.
“Tener esta ayuda es importantísimo para nosotros, porque así hemos podido alimentar a nuestros viejos y seguir con esta tarea que nos ha dado Dios.”
Proyecto en riesgo
Con 75 años a cuestas, la madre Consuelo también destaca la edad que sus subordinadas tienen, ya que las cinco religiosas que están al servicio de los ancianos han llegado a la vejez, pues la de menor de ellas tiene 60 años y la mayor 84.
“La falta de religiosas jóvenes pone en peligro la viabilidad de la institución; aun cuando nuestra congregación tiene representación en Angola, España, México y Cuba, la realidad es que hay una crisis en la ordenación de jóvenes.”
No obstante, se convence a sí misma de que siempre habrá solución para no dejar sin cobijo a sus ancianos y no deja de anhelar hacer mejoras a la casa que habitan para acondicionarla con rampas que permitan mayor movilidad a quienes ya no pueden caminar, pero eso es algo que aún está en espera.
Si usted desea apoyar a esta institución, puede hacerlo directamente en su domicilio o llamar al teléfono 01 55 2178685 o 2160318.
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