Mundo Simi
Lo que no me trajeron
¡Qué gusto saber que estás leyendo estas líneas! Estoy muy emocionado por la llegada de los Reyes Magos. Aquellos legendarios astrónomos que viajaron para adorar a Jesús de Nazareth en el momento de nacer y que ahora traen regalos a los niños de México… y de Argentina, Panamá, El Salvador, Puerto Rico, Venezuela, España y muchos países más. Siempre es una emoción enorme despertar el 6 de enero y descubrir que junto a nuestros zapatos bien boleados, está un juguete. Y si es el que pedimos, mucho mejor.
Sólo hay una persona a la que no le gustaba que le trajeran lo que había pedido. Era una amiga mía de la infancia que se llama Chelo.
Durante los primeros ocho años de su vida, Chelo pidió el juguete que más le atraía, el de moda, el que todas sus amigas pedían, el más caro o hasta el más raro. Pero durante esos primeros ocho años… los Reyes nunca le trajeron lo que ella pidió. Si pedía una muñeca, le traían un juego de té. Si lo que pedía había sido una bici, entonces traían una muñeca. Una vez pidió un bolillo y el trajeron un par de patines. O los Reyes no leían su carta, o simplemente traían lo que ellos querían. Eso le hacía sentir un poco relegada. Sentía como que no le hacían caso o como que ella no era lo suficientemente importante como para que los Reyes cumplieran sus deseos.
Claro que estaba convencida que se portaba bien. En la escuela, dos sietes no eran para tanto y de chismes… ya casi no contaba. Salvo cuando su amiga Sandra le dijo que sí a Pedro el niño de sexto. Pero eso no había sido un chisme, ya todos lo sabían. El caso es que no daba con el por qué.
Cuando cumplió nueve, como cada 5 de enero, escribió su carta y pidió: “queridos Reyes Magos. Si es que me he portado bien, quiero que me traigan un rompecabezas y las zapatillas de princesa que ustedes ya saben”.
La verdad, no quería ni rompecabezas, ni zapatillas, pero como ya sabía que no se lo iban a traer, sino cualquier otra cosa que se les ocurriera a los Reyes Magos, daba lo mismo. Así que dejó su carta y se fue a dormir. Al día siguiente, cuando llegó a ver sus regalos, no daba crédito a lo que veía: ¡un rompecabezas y unas zapatillas de princesa! No supo qué decir… ni qué sentir. Los Reyes Magos le habían traído lo que había pedido, pero no estaba contenta.
Le pregunté: “¿no te gustó lo que te trajeron?”. Y me respondió: “sí. Pero… no se. Era más emocionante cuando me encontraba con una sorpresa”.
Desde ese día, chelo escribió sus cartas a los Reyes diciendo: “queridos Reyes Magos. Se que me he portado bien y mal, como todos. Pero he tenido más acciones buenas que malas. Les propongo algo, hagan ustedes el balance y tráiganme lo que consideren que está bien y lo que ustedes creen que pueda divertirme. Eso sí, si no me gusta, no se ofendan si juego con otras cosas. Los quiero, porque se que ustedes me quieren. Gracias”.
Desde entonces Chelo ya no se sintió relegada porque no le traían lo que pedía. Prefirió disfrutar lo que sí le traían.
Disfruta tú también la noche de Reyes, come rosca con chocolate y sobre todo diviértete con la gente que tienes cerca, porque ese es el mejor regalo.
Recuerda que este es el espacio de todos. Así que espero que me escribas a simi_informa@porunpaismejor.com.mx para seguir conociendo tu mundo y el mío. El Mundo Simi.
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