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Recurren a oficios para generar ingresos

Peluquero, vendedor de frutas o repartidor a domicilio son algunos de los oficios a los que han recurrido futbolistas profesionales de pequeños clubes de Brasil para buscar el sustento, ya que la paralización del futbol como consecuencia de la pandemia del Covid-19 los dejó desempleados o sin salario.

"Confieso que está siendo muy difícil, pero tenemos que rebuscar el sustento. Dependemos del futbol y en este momento está parado. Entonces tenemos que rebuscar y eso fue lo que hice", afirmó el zaguero Carlos Alberto Lopes da Silva, jugador del América Futbol Club y que desde hace dos meses trabaja como peluquero para "llevarle el pan de cada día a mi familia".

"Yo tenía un salario muy bueno en el futbol y es claro que en el quiosco (de venta de frutas) mi renta cayó casi el 90 por ciento, pero termina ayudándome para pagar las cuentas y para completar lo poco que tenía guardado", asegura el lateral derecho Gedeilson Vander Alves de Oliveira, jugador del Madureira.

El delantero Jonatas Rey, jugador del Paragominas del estado de Pará, usa una bicicleta prestada para entregar hamburguesas. El volante Ítalo Henrique, jugador del Santa Cruz del estado de Pernambuco, hace entregas para una tienda de alimentos de su familia. El atacante Juba, jugador del Nova Hamburgo del estado de Río Grande do Sul, ayuda en la tienda de ropas de su esposa.

Carlos Alberto, el zaguero nacido en la pequeña Magé hace 26 años y que comenzó como profesional en 2011 con el FC Río de Janeiro, admitió que ya había trabajado como peluquero en 2017, cuando, con su mujer embarazada, el América le atrasó el salario varios meses.

"En 2017 el salario se atrasó uno, dos, tres, cuatro meses y no nos daban una solución y en la época mi esposa estaba embarazada y yo no tenía dinero ni para pagar el pasaje. Como tenía que traer alimentos mi mamá me regaló la máquina para cortar pelo para que me dedicara a la peluquería", relató a EFE.

"Tengo muchos amigos peluqueros y ellos me dijeron que me enseñarían. Y gracias a Dios ellos tuvieron mucha paciencia y yo fui aprendiendo. Por eso mi segunda opción después del fútbol es la peluquería", añadió.

América y Madureira son pequeños clubes que militan en categorías regionales en el ámbito nacional cuyo mejor escaparate es el Campeonato Carioca, donde se miden a los equipos del estado brasileño de Río de Janeiro, entre ellos Flamengo, Fluminense, Vasco de Gama o Botafogo.

Tanto el América, en el que jugó el campeón mundial de 1994 Jorginho, como el Madureira, en el que surgió en 1950 Evaristo de Macedo (ex del Real Madrid y Barcelona), están a la espera de autorización para volver a los entrenamientos y concluir un torneo al que solo le faltan dos jornadas.

Pero en Brasil, el segundo país con más casos de contagio de Covid-19 en el mundo y amenazado por el agravamiento de la pandemia, cuyo pico se prevé en julio, no hay consenso sobre cuando se retomarán los torneos del deporte más popular en un país que es cinco veces campeón mundial.

Ni los propios clubes se ponen de acuerdo. El Flamengo, el club más popular del país y vigente campeón carioca y de la Libertadores, reinició sus entrenamientos violando las orientaciones de la alcaldía de Río y presiona por el regreso inmediato del fútbol.

El Corinthians, segundo más popular, alega que la prioridad es la salud en un país que se acerca a las 24 mil muertes por Covid-19 y los 375 mil contagios, y que sólo aceptará regresar a la cancha cuando la pandemia esté controlada.

Los futbolistas, pese a necesitar sus salarios, defienden el regreso en estadios sin público y cuando se les garantice la salud.

Reforma 27-05-20

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