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Acumula Guevara desaciertos en Conade

La mínima y débil defensa que hizo al Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar), fideicomiso que fue votado por los Diputados para desaparecer, es el capítulo más reciente de la forma en que Ana Guevara encabeza la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte.

A esta tibieza de la medallista olímpica en Atenas 2004 para mantener el programa que apoya a los deportistas más destacados del País, a quienes alguna vez tildó de "caprichosos" cuando se quejaron por los "ajustes" que se le hicieron a sus becas, se suman sus mínimas apariciones públicas desde que inició la contingencia sanitaria por Covid-19 y que en las últimas semanas han alimentado las suspicacias sobre su alejamiento del cargo para contender por la gubernatura de su natal Sonora.

Aunque al momento de tomar protesta como responsable del deporte nacional, el 13 de diciembre de 2018, aseveró que no se iría, a menos de que el Presidente Andrés Manuel López Obrador se lo pidiera, la ex velocista ha estado varias veces en territorio sonorense e incluso el dirigente estatal del Partido del Trabajo (PT) en esa entidad aseguró la semana pasada que será la abanderada de ese instituto político para la contienda electoral del próximo año.

En lo que va de la actual administración, la Conade ha estado más en la palestra por los señalamientos de irregularidades financieras y administrativas que han recibido Guevara y sus colaboradores, uno de los cuales, Israel Benítez, fue destituido por la Secretaría de la Función Pública, que por su trabajo en pro de la comunidad deportiva, pues nunca presentó un plan nacional, por ejemplo.

Incluso la subcampeona olímpica en los 400 metros planos de Atenas 2004, que ha dicho que todo lo que se dice de ella y lo que se le acusa "es puro mitote" enfrenta una demanda por extorsión.

La funcionaria mantiene una ríspida relación con el presidente de la Comisión de Deporte de la Cámara de Diputados, Ernesto Vargas, quien ha cuestionado las reglas de operación del Fodepar y la discrecionalidad con la que otorga los beneficios a los becarios, como la nadadora Liliana Ibáñez a quien el año pasado le aumentaron de 18 mil a 30 mil pesos mensuales bajo el sustento técnico "de que puede ser finalista olímpica". Sin embargo, no acudió al Mundial de Natación ni a los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y tampoco ha registrado la marca A de la FINA para asistir a Tokio 2020.

Reforma 19/10/2020

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