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Desnuda Paris Hilton su alma en documental

La romántica canción "Just Like Honey", del grupo Jesus and Mary Chain, sirve de arranque para This is Paris, el documental protagonizado por Paris Hilton que estrenó el lunes en exclusiva por YouTube Premium.

Esa escena no podía ser otra que el ritual matutino de belleza de la mujer que inventó el ser famosa por el simple hecho de serlo. La creadora de las selfies, la primera influencer, maestra de Kim Kardashian y uno de los personajes más vapuleados por la prensa.

La heredera del imperio hotelero que lleva su apellido tuvo que retrasar unos meses el estreno de la cinta por la pandemia del coronavirus. Un proyecto en el que se embarcó al darse cuenta de que llevaba demasiados años "interpretando a un personaje", hasta el punto de que ya era incapaz de ser ella misma.

"Al empezar el rodaje vi que ya no reconocía a esa chica. Hay algo terrorífico que arrastro desde mi infancia y por lo que sigo traumatizada y nunca he hablado de ello. Tenía que hacer algo al respecto", anuncia.

Durante el resto del docu-reality ella se empeña en parecer una persona normal, sin demasiado éxito por su vida como multimillonaria, pero sí al mostrar su vulnerabilidad, incluyendo escenas como la ruptura con su ex.

"A veces no sé quién creó este personaje al que llevo pegada tantos años. Yo no era así", asegura.

Es entonces cuando revela que padece de un insomnio terrible desde que era adolescente. En otro momento, recuerda llorando el momento en que vio la luz su video sexual.

"Si hubiese pasado hoy, la historia sería diferente. Yo no sería la mala. Fue una violación electrónica".

Sin embargo, el capítulo más oscuro de su vida es cuando relata como terminó en Provo, un internado en Utah para chicos conflictivos. Se la llevaron dos hombres en mitad de la noche.

"Aquella escuela era lo peor de lo peor. Era como una cárcel. Nos torturaban, nos daban pastillas, mis compañeros estaban como idos. Me descubrieron escondiendo las pastillas y me confinaron en una celda.

"Sin ropa, muerta de frío, durante 20 horas, escuchando los gritos de las celdas contiguas. Estaba muerta de miedo. Odié a mis padres por ello. Estuve 11 meses allí, y lo único que me mantuvo cuerda fue planear en lo que me quería convertir y el éxito que quería alcanzar", rememora.

Reforma 15/09/2020

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