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Chalamet: gigoló de la Generación Z

El dandy moderno de la Generación Z: más que una definición parece un castigo. Y le ha tocado a Timothée Chalamet, hijo del Manhattan más artístico, el último elegido por las grandes firmas de moda de sacos y sudaderas de diseño en la alfombra roja.

A sus 23 años, Chalamet ha ido escalando en la escalera del cine independiente, saliendo limpio de películas malas y triunfando en filmes como Call me By Your Name o Lady Bird.

Desde la cuna parecía destinado a triunfar en el cine de autor. Hijo de una exbailarina y de un trabajador de Unicef, pasó su infancia en el distrito de Hell's Kitchen, que ya no es ni por asomo el barrio marginal en el que crecieron Robert De Niro o Sylvester Stallone.

Sus veranos, en cambio, transcurrían más lejos, al otro lado del Atlántico: Chalamet pasaba las vacaciones escolares de su infancia y adolescencia en Le Chambon-sur-Lignon, un pueblo del que procede la familia paterna, y que en la Segunda Guerra Mundial fue un centro secreto de acogida de refugiados judíos.

Aprendió allí a jugar al futbol y él mismo entrenó a un equipo infantil. En su colegio no encontraba, según ha dicho en varias entrevistas, un lugar donde alimentar su vertiente artística. Ese lo halló en el instituto de artes de LaGuardia, donde estudió Interpretación.

Tras un año de cursar Antropología Cultural en Columbia, pasó a la escuela Gallatin a seguir con la actuación. "No recuerdo querer dedicarme a otra cosa", contaba en una entrevista a EL PAÍS en septiembre de 2018.

A los 14 años apareció en un capítulo de La Ley y el Orden y, tras pequeños papeles en el cine, como en Interstellar y Navidad con los Cooper, llegó la explosión de 2017 como el novio intelectual en Lady Bird y el chico enamorado de un becario de su padre en Call me By Your Name, con la que fue candidato al Óscar.

Ahí saltó a la división de honor, con su protagónico en la nueva versión de Dune, o su vuelta al mundo de Gerwig con Mujercitas.

Hace un mes promovió en Londres The King, la película de Netflix en la que encarna al Rey Enrique V, popular personaje teatral y cinematográfico gracias a William Shakespeare.

Allí Chalamet pasó por la alfombra roja con una sudadera de Louis Vuitton diseñada por Virgil Abloh (algunas revistas de moda lo sitúan entre los hombres mejor vestidos) y anunció que tras dos años filmando y promoviendo películas sin cesar se iba a tomar un descanso.

En ese descanso podría incluirse pasar más tiempo con Lily-Rose Depp, su ahora expareja, otra intérprete de matrimonio mixto estadounidense-francés: es la hija de Johhny Depp y Vanessa Paradis, y compañera de rodaje de The King.

Esa película parecía predestinada a la temporada de los premios, pero su paso a Netflix y el poco ruido mediático en su estreno en el festival de Venecia han frenado el impulso. Sería el segundo año en que vive este traspié, tras su infructuoso asalto a los galardones la pasada temporada con Siempre Serás mi Hijo.

Reforma 07-07-20

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