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Prefieren cubanos quedarse en Tamaulipas

En el Albergue Senda de Vida, Joel Fernández cuenta que siente pánico de poner un pie en la calle.

Pero no se irá de Reynosa. Todo es mejor, hasta Tamaulipas, que regresar a Cuba. Joel no está solo, migrantes de otras nacionalidades, como los venezolanos, coinciden con él.

Las situaciones económicas, políticas y de inseguridad en sus respectivos países los obligaron a migrar.

"Siempre se ha dicho que este lugar es el más peligroso que hay en todo México", dice el cubano, quien llegó aquí el 24 de julio para pedir asilo a Estados Unidos.

El promedio de espera es de tres meses para acudir ante oficiales estadounidenses y hacer la solicitud.

"Sabía que era arriesgado y peligrosa la travesía. Preferí intentarlo y perder mi vida que quedarme en Cuba", narra.

"Tal vez si los americanos no me aceptan y me retornan a Matamoros o acá, yo prefiero seguir aquí que volver a mi país".

A un lado de su tienda de campaña hay otras decenas enfiladas. Algunas tienen cobijas arriba para disminuir el impacto del sol.

Es una especie de campamento de refugiados con pasillos donde abundan termos, hieleras, pequeños abanicos, alimentos como cereales y sopas instantáneas, y bolsas de plástico con basura. Han logrado conectar algunas parrillas eléctricas.

En agosto, cuando se recorrió este albergue, había 546 personas, de las que 270 eran cubanos y 172 venezolanos, las dos principales nacionalidades.

Todas las áreas exteriores están tapizadas por tiendas de campaña y colchonetas. Las rejas y paredes son tendederos de ropa.

Este fenómeno nunca antes visto inició este año en Reynosa, explica el pastor Héctor Silva, director del albergue. Hace meses hubo más de 800 migrantes. El año pasado el promedio era de 100.

"En el albergue nunca habíamos tenido carpas", indica.

Silva señala que Estados Unidos abrió el punto fronterizo de Reynosa para la solicitud de asilo y, ante la saturación de zonas como Tijuana, Mexicali y Ciudad Juárez, llegó esta oleada de migrantes.

Tras una reunión con la Casa del Migrante Nuestra Señora de Guadalupe, que recibe a deportados, autoridades tamaulipecas y del Instituto Nacional de Migración (INM) decidieron que el Albergue Senda de Vida alojaría a estos extranjeros.

"Hay que también ser sensibles", expresa, "estas personas están esperando, vienen siendo meses, y ahorita lo hemos visto, muchos de ellos tienen cuatro meses".

Y afuera, agrega, en la ciudad hay unos 3 mil 800 migrantes en espera del asilo.

La ciudadanía se ha volcado en donativos para este albergue, incluyendo las tiendas de campaña.

Sobre la inseguridad, Silva puntualiza que esto no es nada para lo que viven en sus países.

"Porque se oyó una balacera, porque amanecieron unos muertos, (los migrantes) dicen: 'eso no es nada comparable a nuestro país'", refiere.

"Miré varios videos donde dicen: 'esto es la realidad de Venezuela, esto es lo que está pasando ahorita y a esto sí hay que tenerle miedo'".

Hay una lista conforme llegaron para solicitar el asilo; el orden lo lleva el pastor.

Los oficiales migratorios se comunican por las mañana con él y le indican para cuántos, y con qué características, como sexo y nacionalidad, hay lugar.

Desde julio, Estados Unidos amplió los Protocolos de Protección a Migrantes (PPM) a Tamaulipas, que consisten en que, tras solicitar el asilo, los migrantes serán devueltos a México a esperar su audiencia.

La espera se ha alargado por meses y las posibilidades de obtener el asilo son muy bajas.

Rodman Finol, de 19 años, llegó el 26 de mayo al albergue. Huyó de Venezuela tras ser perseguido por manifestarse contra el Gobierno.

¿Esto es mejor que regresar a Venezuela?, se le preguntó

"Por supuesto. Yo salí hace un año y yo no pienso volver", respondió.

"Si me devuelven, yo voy a seguir intentando porque yo para Venezuela no puedo ir".

Otro cubano, Juan Luis Silva, coincide con el sudamericano.

"¿Qué más prueba de que hay un régimen en Cuba que es malo?", recalca, "¿qué más prueba que el trayecto que nosotros nos hemos lanzado para acá para demostrarlo?".

Arman campamento junto a puente de EU

Pasadas las 19:00 horas llegan unos hombres con unas bocinas frente a tiendas de campaña y más de 100 personas corren emocionados a formarse.

En el lado mexicano del Puente Internacional Brownsville-Matamoros hay un campamento con decenas de casas de campaña en las que desde hace meses viven migrantes en espera de un turno para solicitar asilo en Estados Unidos.

Tienen dos baños portátiles. Hay bebés, niños, familias completas.

El grupo que llegó es de la Iglesia Comunidad Esencia Urbana, que cada miércoles les da alimentos y canta canciones. 

Como ellos, ciudadanos mexicanos y estadounidenses acuden a llevarles comida, artículos de higiene y juguetes para los pequeños.

Daniel Canales, de 24 años, es de San Pedro Sula, Honduras, vive aquí en una tienda de campaña desde hace dos meses. Señaló que mataron a su hermano y que en el velorio a él también lo quisieron asesinar.

"Son muchas personas, y en el proceso (EU) ha ido pidiendo solo dos por día o tres", explicó 

Daniel en agosto, cuando Grupo REFORMA visitó el lugar.

Otro fenómeno está a unos metros, en la sede de repatriación humana del INM, donde casi a diario llegan los migrantes que ya solicitaron asilo y fueron devueltos de Estados Unidos para esperar en México su fecha de audiencia.

Ninguno sabe a dónde ir.

Reforma 16/09/19

personas desaparecidas
 
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