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Revelan a Austria mundo azteca

La exposición Aztecas, inaugurada ayer en el Museo Etnográfico de Viena, trasciende estereotipos que asocian a los mexicas sólo con el sacrificio, para mostrar su cosmovisión, su sistema económico y organización social, así como su arquitectura, entre otros aspectos que manifiestan la complejidad de esta cultura, señala Patricia Ledesma, directora del Museo del Templo Mayor, recinto del que proceden la mayoría de piezas expuestas en Austria.

"El primer estereotipo que todavía cargamos tiene que ver con el tema del sacrificio humano, de la guerra. No lo podemos negar, porque además forma parte de la vida y de la forma de pensar de los propios mexicas, pero sí lo podemos equilibrar. No todos los días sacrificaban, ni era lo único que pensaban", añade Ledesma sobre esta muestra, presentada anteriormente en el Museo Linden, en Stuttgart, Alemania.

Sin embargo, la arqueóloga advierte una perspectiva hacia los mexicas cada vez más profunda, antropológica, entre curadores y científicos adscritos a los museos europeos.

"No están interesados sólo en las piezas, sino en la información que contienen, e independientemente de que tengan especialistas muy buenos en Europa, siempre tratan de buscar una colaboración con los mexicanos. En este caso le pidieron al profesor Eduardo Matos Moctezuma y a los arqueólogos Raúl Barrera y Leonardo López Luján que participaran en el catálogo de la exposición", explica Ledesma, y destaca el reconocimiento que los especialistas mexicanos tienen por sus conocimientos científicos.

En el caso de esta exposición, las curadoras Doris Kurella e Inés De Castro desplegaron las piezas que habían integrado la muestra de Xochipilli en el Museo del Templo Mayor.

"Precisamente para mostrar que, si bien era una sociedad belicosa, también tenía una parte filosóficamente profunda, que tiene que ver con un concepto poético de canto y de concepción del mundo que no cuadra con esta idea de barbarie que se había arrastrado durante mucho tiempo como la imagen de nosotros. Sí he visto cuando menos un interés genuino de parte de las exposiciones que me han solicitado como para tratar de equilibrar un poco los temas", señala Ledesma.

La exposición en Viena, informa, se inscribe en los 500 de la caída de Tenochtitlán y Tlatelolco, un acontecimiento que transformó al mundo.

Pero el recorrido por Aztecas no se agota en el pasado. Al menos en Stuttgart el aromático copal se manifestó como eslabón en el tiempo.

Las curadoras conocieron un cono de copal hallado en las excavaciones arqueológicos de López Luján, director del Proyecto Templo Mayor, y, al enterarse que esta resina se mantiene en uso, se llevaron una muestra para exhibirla, pero también para trabajar en talleres de verano con niños.

"Esto permitían a la gente acercarse a una dimensión mucho más táctil, porque una cosa es ver el objeto detrás de la vitrina y otra acercarte a ese otro mundo, también mediante el olfato. Demostrar que hay cosas que siguen haciéndose fue algo que quisieron desarrollar en Linden", recordó Ledesma.

De esta manera, la exhibición empieza por introducir al público en las fuentes arqueológicas y documentales, para luego tratar los mitos de creación y el calendario ritual mediante apoyos tecnológicos, como una proyección especial sobre una copia en 3D de la Piedra del Sol.

La tercera y cuarta sección versan sobre los fundamentos económicos del imperio azteca, al igual que a la sociedad, así como al sistema de guerra, de conquista y de tributo. Mientras, el quinto apartado presenta la capital del imperio: México-Tenochtitlan, tanto su arquitectura, como piezas usadas por la élite en el ámbito palaciego.

Por último, Aztecas introduce al visitante en el Recinto Sagrado, compuesto por una serie de edificios dedicados a sus deidades.

Dicha sala representa el punto culminante de la muestra, con excelentes piezas relacionadas a las ofrendas, al sacrificio y a la temática de vida y muerte, la mayoría procedentes de excavaciones efectuadas por el Proyecto Templo Mayor y el Programa de Arqueología Urbana, ambas iniciativas del INAH.

Destacan máscaras-cráneo, esculturas en barro de gran formato como la que representa al dios de la muerte, Mictlantecuhtli; finas láminas de oro que simbolizan a la divinidad lunar, Coyolxauhqui; caracoles cortados y esgrafiados, cuchillos bifaciales de gran tamaño, copas policromadas, una escultura de atado de años y un cofre de piedra para ofrenda (tepetlacalli), entre otros inestimables objetos.

La exposición, cuya estancia en Europa concluirá en el Museo Volkenkunde, en Holanda, a finales de 2021, cierra con un audiovisual que muestra diferentes aspectos de la herencia actual de la civilización mexica. Asimismo, se acompañada de un catálogo en coedición con el INAH, integrado por artículos de expertos mexicanos y extranjeros, que aportan a un mejor entendimiento de esta cultura e integran nuevos hallazgos de la arqueología.

Reforma a 15 de octubre

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