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Temen fiscales de EU presión de Trump

Tras los sucesos de Watergate, la Casa Blanca trató al Departamento de Justicia con delicadeza por décadas, temerosa de que alguna aparición o interferencia política resucitaría el fantasma del Fiscal General John Mitchell ayudando al Presidente Richard Nixon a llevar a cabo una conspiración criminal con fines políticos.

En 2001, William Barr, en su descripción de su primera temporada como Fiscal General durante la Presidencia de George Bush, habló del estatus protegido del Departamento en la época después de Watergate.

"No te metías, no intervenías, no interferías", recordó.

Ahora en 2020, Barr es Fiscal General una vez más.

Pero la conducta del Presidente Donald Trump ha demolido los alguna vez sacrosantos límites.

La intervención de Barr para reducir la recomendación de sentencia de prisión para el amigo convicto del Presidente Roger Stone llevó a los cuatro fiscales de carrera que gestionaban el caso a renunciar a él.

Para los fiscales de carrera alrededor del país, el caso de Stone provocó nuevos temores de lo que viene.

Hasta ahora, más de una docena de abogados en alguna de las 93 oficinas de fiscal de EU vio cómo otras divisiones del Departamento de Justicia hicieron cambios significativos por Trump mientras el trabajo de procesar crímenes permanecía intacto por la política del momento.

Ahora los fiscales de carrera están preocupados de que puedan enfrentar más presión.

"En esencia, el liderazgo del Departamento de Justicia ha comandado la sentencia en materia criminal políticamente sensible, lo que revirtió la posición uniformemente aceptada y promovida de los fiscales de carrera", dijo David Laufman, compañero de Wiggin y Dana y de un ex jefe de la sección de contrainteligencia y control de exportación del Departamento de Justicia.

La retirada de los fiscales envió una clara señal, expresó Greg Browner, un ex fiscal que alguna vez dirigió la oficina de asuntos congresionales del FBI: todos estaban en desacuerdo con cómo intervinieron los funcionarios del Departamento de Justicia.

"Más allá de eso", opinó Browner, "probablemente también creyeron que había consideraciones éticas que forzaron su decisión".

Los fiscales en EU, quienes hablaron en anonimato para evitar represalias, coincidieron en que habían tenido precaución de no trabajar en ningún caso que pudiera llamar la atención de Trump y que el episodio de Stone sólo avivó su preocupación.

También expresaron su preocupación porque Barr no los apoye en casos políticamente cargados.

Barr y sus tenientes intervinieron el martes horas después de que Trump acometió la recomendación original de sentencia de siete a nueve años en tuit de medianoche.

"Por hacerse cargo de un caso que estaba totalmente fuera de control y quizá no debería haber sido traído", felicitó el Presidente a Barr el miércoles.

Trump también sugirió que los fiscales deberían disculparse con Stone.

Reforma 13-02-20

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