Homenaje a la coreógrafa emérita Nellie Happee
Con motivo de sus 80 años de edad y 60 años de trayectoria artística en el mundo de la danza, la coreógrafa emérita Nellie Happee fue homenajeada en el marco del Día Internacional de la Danza, con la puesta en escena de dos de sus obras: ¡Esquina bajan! y Carmina Burana, en el Auditorio Nacional, un merecido tributo organizado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el INBA.
La función de homenaje a la maestra, corrió a cargo de la Compañía Nacional de Danza del INBA y estuvo acompañada de la música del flaco de oro Agustín Lara, Alfredo Gil, Dámaso Pérez Prado, Alberto Domínguez y otros compositores. La primera de las piezas, ¡Esquina bajan!, evocó al México de los años cuarenta y cincuenta del siglo XX con todos los bailes de salón que tuvieron tanto auge en aquella época.
En la conferencia previa, la coreógrafa estuvo acompañada por el director de escena José Solé; María Cristina García Cepeda, directora del Auditorio Nacional; Sergio Ramírez Cárdenas, director de orquesta; Sylvie Reynaud de la CND y la soprano Lourdes Ambriz.
Nellie Happe aseveró: “Tengo la fortuna de amar la buena danza. La clásica me abrió las puertas a otro concepto de la danza, por eso me dicen que soy una clásica atípica. Cuando uno logra contagiar a los demás en la búsqueda de algo más, el éxito se logra, pero también es cierto que la creación es un misterio que a veces se da y hay ocasiones que no”.
Sobre ¡Esquina bajan!, refirió: “Es una obra que tiene una gran carga de nostalgia de una época y de una música, de mi adolescencia, y también añoranza de una ciudad de México habitable y de rostro humano que se nos fue”.
Al referirse a Carmina Burana precisó que se trata de un espectáculo coreográfico basado en la obra musical de Carl Orff, en donde participaron la Orquesta y el Coro del Teatro de Bellas Artes, bajo la batuta del director concertador Juan Carlos Lomónaco, dirección de escena del maestro José Solé y diseño de escenografía a cargo de Antonio López Mancera.
La coreografía realizada como una producción especial para el XI Festival Internacional Cervantino, fue comentada en su momento por el escritor Carlos Montemayor: “Nellie Happee enriqueció con esta fiesta de la danza la ya de suyo poderosa y bella cantata escénica de Carl Orff. Una vez que hemos gozado con esta coreografía, muy difícil resulta resignarnos a solamente escuchar o a considerar como solamente un orbe musical esa cantata, pues de modo natural la danza incrementa el vigor de los textos, las voces y la música”. |