Antecedentes de la Revolución
El 20 de noviembre de 1910 marca la fecha con la que se inició la Revolución Mexicana. Fueron muchos los factores tanto sociales, como políticos y económicos los que condujeron al pueblo de México a luchar por sus derechos y por la democracia. La consigna era muy clara: ¡acabar con la dictadura porfirista, poner fin al despojo de tierras y a la explotación de campesinos y obreros!
El general Porfirio Díaz había ocupado la Presidencia de la república de 1876 a 1881 por primera vez. Fue interino el también general Manuel González, pero Díaz retoma la silla y ahí permanecerá hasta el 26 de mayo de 1911. O sea, ostentó el poder durante 26 años, cinco meses y 25 días continuos, antes de presentar su renuncia definitiva.
“Paz, orden y progreso”, fue su lema, tras el cual la clase burguesa de la época se dedicó a explotar a las clases más desprotegidas, sin considerar la inconformidad de todo el pueblo. Los favorecidos del régimen, sumados a las clases dominantes anteriores, el clero y los ricos hechos a la sombra de la política que se ejerció en esos días, se dedicaron a amasar grandes fortunas y a conquistar múltiples privilegios.
Entre 1875 y 1900 la población sólo había aumentado en un millón de habitantes (40 mil por año), pero en los diez años siguientes el incremento se aceleró a 150 mil anuales, hasta alcanzar un total de 15.1 millones de ciudadanos en 1910.
El problema de la pobreza en México se agudizó a raíz de que numerosos hacendados cometían abusos políticos y económicos, alimentando así el descontento que germinó la idea del movimiento armado. El hambre se extendió por todo el país, sobre todo en una gran parte del campo y por los bajos e injustos salarios en muchas ramas de la incipiente industria.
En 1905, Francisco I. Madero se declaró opositor al régimen de Porfirio Díaz.
Fue perseguido hasta ser detenido en Saltillo, Coahuila, y encarcelado en San Luis Potosí. Logró escapar rumbo a San Antonio, Texas, en donde redactó el “Plan de San Luis”, publicado el 5 de octubre de 1910 con la célebre frase de “Sufragio Efectivo No Reelección”.
El pueblo respondió a ese plan nacional de campaña revolucionaria que, desde luego, empezó a pagarse con la sangre de los caudillos y mártires. Entre ellos, el propio Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Aquiles Serdán, los hermanos Ricardo, Enrique y Jesús Flores Magón. |