"Dios omnipotente y don Porfirio presidente"
En los días de gala, como el 15 de septiembre, fecha en que a partir del porfirismo se da el “Grito” de Independencia en la Plaza de la Constitución ante el pueblo allí reunido y en que se festejaba el onomástico del Héroe del 2 de abril, el presidente Porfirio Díaz lucía sus condecoraciones.
Era el “Día del presidente” que ahora, en la época neoliberal, se intenta revivir con los desayunos en Palacio Nacional – entre una multitud de amigos -, con motivo de los informes de gobierno que oralmente ya no lo rinde el jefe del ejecutivo en el Congreso de la Unión, sino en la antigua sede del ex Palacio de Cortés.
¿Habrá en la historia de México algún otro presidente con tantos y variados méritos, ganados en los campos de batalla por la defensa de la soberanía de México ante la invasión francesa?
Algunas de las condecoraciones que Porfirio Díaz –que no era militar “de banqueta”, sino héroe en campos de batalla-, lucía en el “Día del presidente”, en los ya lejanos tiempos posteriores al 25 de mayo de 1911, fecha de su renuncia a la presidencia de la república, para ir voluntariamente al exilio en el “Ipiranga”, rumbo a Europa:
Especial por el asalto de Puebla; barra distintiva por la Guerra de Reforma; Medalla de honor por la batalla de Pachuca, de Acultzingo, del cinco de mayo; Cruz el sitio de Puebla; Cruz de 1ª clase por combatir la intervención;
Especial por el 2 de abril de 1867; Caballero Gran Cruz de la orden de Isabel La Católica, de la orden de Carlos III; Gran Cruz de la Legión de Honor, Francia y muchas condecoraciones diplomáticas, que sobrepasan la cifra de 30.
Propiamente dicho, el presidente Díaz “institucionalizó” la “Noche del Grito” en el “Zócalo”. Incluso, se dispuso que la Campana de Dolores con la cual don Miguel Hidalgo llamó al pueblo de Dolores a la Insurgencia, fuera trasladada a Palacio Nacional, donde fue colocada, el 14 de septiembre de 1896, en el nicho especial, en la parte superior del balcón central de Palacio Nacional, desde el cual es lanzado el “Grito” a partir de entonces.
Entre el gremio ferroviario tenía vigencia la frase: “Dios omnipotente y don Porfirio presidente”, en reconocimiento a su obra.
En el porfirismo, con el “Grito” culminaban también los festejos por el onomástico del Héroe del 2 de Abril que no tuvo tiempo de hacer que imperara la justicia social en nuestro país. |