Más pena que gloria en la LX Legislatura
En costosa promoción televisiva en horario triple A, la LX Legislatura de la Cámara de Diputados trata de adornarse haciéndole creer al pueblo mexicano que ha sido la mejor en la historia contemporánea del Poder Legislativo.
La realidad demuestra todo lo contrario: el balance es negativo y puede decirse que los trabajos parlamentarios de LX Legislatura, que concluye su trienio el 31 de agosto, dejan mucho que desear y transcurrió con más pena que gloria.
El columnista coincide con el editorial del semanario Desde la Fe, órgano oficial de la Arquidiócesis de México, que en su edición del 19 al 25 de julio, señala: ”La actual legislatura termina sus actividades con una pobre actuación, porque sus integrantes fueron incapaces de llegar a acuerdos para transformar la situación del país hacia un progreso ordenado y justo en todos los campos.
“Esta legislatura que se despide, comenzó con un zafarrancho para impedir que el Presidente de la República presentara su informe anual; siguió con una de las escenas más vergonzosas de su historia, causada por una de sus fracciones legislativas que intentó romper la legalidad del país y lanzarlo a una crisis de gobernabilidad, al tratar de impedir la toma de posesión del Gobierno Federal legítimamente electo; se colocó como una oposición intransigente que nunca permitió el diálogo directo con el titular del poder Ejecutivo, a tal grado que se tuvo que llegar a una reforma constitucional para que el Presidente de la República no tuviera que acudir al Congreso de la Unión (unión entre comillas) para presentar su informe y su mensaje a la nación”.
Señala Desde la Fe: “Si en el lugar donde se hacen las leyes y se promulgan, éstas no se cumplen y se impone el griterío y las amenazas, ¿qué podemos esperar del resto del país donde muchos quieren volver a la ley del más fuerte por encima de las instituciones? Fueron los mismos grupos parlamentarios los que obligaron a una desarticulación del Instituto Federal Electoral y a una reforma de las leyes electorales que demostraron ser un verdadero fiasco”.
El órgano oficial de la Arquidiócesis de México reprocha a la LX Legislatura que no hizo una reforma fiscal realista y ahora no hay recursos ni para llevar a cabo los planes previamente aprobados por ellos.