Pantalones debajo la sotana
Ciertamente debajo de la sotana de los sacerdotes hay pantalones que cubren sus atributos masculinos, que por decisión libre y personal quedan como ofrenda de un compromiso de castidad cuando reciben de manos del obispo la ordenación sacerdotal.
En pocas palabras, el celibato sacerdotal es un compromiso que libremente asume el profesante como culminación de largos años de meditación, de estudios filosóficos y teológicos que fortalecen su vocación.
Antes de ser ordenado, el seminarista todavía tiene la oportunidad de "rajarse" y no subir el peldaño que lo eleva al sacerdocio con el compromiso del celibato.
Las anteriores reflexiones vienen a cuento por los recientes escándalos del cuarentón Padre Alberto Cutié, en Miami; y la paternidad (¿irresponsable?) del renunciado obispo Fernando Lugo, actualmente presidente de Paraguay; escándalos que abren de nuevo el antiguo debate sobre el celibato sacerdotal en la Iglesia Católica.
Cíclicamente surgen opiniones a favor o en contra en el sentido de que la Iglesia Católica derogue las normas que hace más de l600 años establecieron el celibato sacerdotal y abrir las puertas para que los ministros del culto puedan casarse.
Antiguo chascarrillo dice que se le preguntó a un cardenal cuándo la Iglesia iba a eliminar el celibato, el purpurado respondió con maliciosa sonrisa que "eso no lo verían ni nuestros nietos ni nuestros bisnietos".
La condición humana coloca con frecuencia a los sacerdotes en la debilidad de la carne y caen en la seducción o acoso de alguna coqueta feligresa que le hace caer en el fuego del amor.
Se puede asegurar que los escándalos provocados por Alberto y Fernando no son suficientes para que la Iglesia abra un debate sobre la abrogación del celibato sacerdotal.
Tampoco se trata de abrir un juicio sumario y mandar al fuego eterno al Padre Cutié y al renunciado obispo Lugo, porque en todo caso quien esté libre de culpa que tire la primera piedra; pero sí están en la obligación moral de poner en orden su conciencia mediante los procedimientos que seguramente los hay en el Derecho Canónico.