Octogenario pendenciero
Envalentonado por los dos puntos de ventaja sobre su más cercano contendiente, según reciente encuesta, el PRI arremete violentamente no solo contra el PAN sino también compró pleito con la Arquidiócesis de México—que es parte de la Iglesia—en respuesta a un editorial del semanario Desde la Fe en el que se exhorta a la ciudadanía a no sufragar por los partidos que no aprueban las iniciativas presidenciales a favor de la justicia de la seguridad pública.
El octogenario partido político que el pasado 4 de marzo apagó sus 80 velitas de cumpleaños—el primero se llamó PNR, luego PRM hasta Miguel Alemán le cambió de nombre por el PRI que conserva hasta la fecha—parece haber rejuvenecimiento por los triunfos electorales que obtuvo el 2008, asume de nuevo su prepotencia y actúa como si fuera la aplanadora que mantuvo el poder durante siete décadas y no admite opiniones políticas que se opongan a las suyas.
El semanario católico que es órgano informativo del Arzobispado de México, no citó a ningún partido por su nombre, pero destacados priistas, entre ellos el senador Manlio Favio Beltrones, lanzaron duros golpes mediáticos contra la iglesia, como si toda la Institución hiciera el exhorto; por meterse en asuntos políticos. Creyeron los voceros del PRI, que al parecer tienen muy delicada epidermis, que los editores del órgano de información se asustarían por la andanada de ataques pero no fue así. La arquidiócesis de México defendió su derecho de manifestarse.
“Solo un Estado autoritario intenta acallar las voces críticas y los señalamientos incómodos, pero verdaderos. Por ello, debemos recordar a algunos políticos desmemoriados de nuestro país, que el México represivo quedó atrás hace algunos años, gracias al compromiso y sacrificio de muchos ciudadanos; y hoy tenemos el deber de no traicionar ese ideal”, enfatizó el editorial de contrarréplica del semanario “Desde la Fe”, para de seguido subrayar:
“Abrirse con inteligencia a la crítica no le hace daño a nadie, cerrarse a ella sí. Los auténticos políticos saben dialogar, debatir, convencer, respetar no amordazar”.
Concluyó el nuevo editorial:
“Así como la iglesia debe expresar su indignación ante actitudes ideológicas que faltan al compromiso con la sociedad, sea el partido que sea, también anhela tener la libertad de manifestar en total desacuerdo con políticas públicas que atentan contra la vida y los derechos fundamentales de la persona”.