Bicentenario en medio de la crisis
La celebración del Bicentenario del inicio de nuestra lucha de Independencia y del primer Centenario del inicio de la Revolución Mexicana, se acerca vertiginosamente sin que se tenga, hasta el momento, un esbozo de los eventos que deberán organizarse para conmemorar tan significativos acontecimientos.
Por obvias razones la severa crisis que golpea a nuestro país afectará de una u otra forma el alto costo de la organización de tan relevantes sucesos que ameritan fastuosa fiesta con motivo de tan importantes cumpleaños.
Como quiera que sea es llegado el momento en que los mexicanos estemos informados de lo que se va a hacer, principalmente en la capital de la República; además del ya anunciado Arco del Bicentenario que construirán, unidos por vez primera, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa y el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Causaubon.
Fuera de ese anuncio, se ignora las propuestas que conformen el programa base presentado en noviembre de 2007 por la Comisión Organizadora; y como el columnista forma parte de los millones de mexicanos ignorantes de lo que va a ocurrir en el año 2010, se toma la libertad de proponer que a la voz de ya se convoque a escritores e historiadores –preferentemente mexicanos- a escribir la verdadera historia de los once años de guerra civil de Independencia.
Que en esa verdadera historia quepan todos los próceres y protagonistas estelares que participaron en la lucha independista, con sus luces y sus sombras; con las ideas que movieron el pensamiento y la acción de los mexicanos de aquellos tiempos; los que estaban en uno u otro bando.
Que se esclarezcan de una vez por todas las figuras de quién inicio la lucha para lograr la Independencia de México y quién la consumó; que pongamos a Miguel Hidalgo y a Agustín de Iturbide en el sitial que a cada uno corresponde como principales protagonistas de la lucha que duró once años para lograr nuestra Independencia.
El columnista considera que ya es tiempo de que los mexicanos conozcamos nuestra verdadera historia y sin prejuicios ni atavismos impuestos por motivos políticos que deben ser superados, podamos gritar la noche de cada 15 de septiembre –y por qué no, cada 27 de septiembre- ¡Viva Hidalgo! ¡Viva Iturbide!