2009, calientito
Aunque se había hecho una enésima reforma electoral para obligar a los partidos a hacer política en las elecciones y no guerra sucia, los primeros datos hablan del hecho de que el proceso electoral federal del 5 de julio estará marcado por la ruptura de las reglas de la convivencia política.
Es decir, que los políticos no tienen remedio. A través de los spots en medios electrónicos el ciudadano se ha podido percatar del primer escenario electoral: los partidos de oposición anuncian el fin del mundo en México y cada uno de ellos se presenta como el salvador de la humanidad. Y el partido en el poder derrama sólo miel a través de mensajes que tratan de ocultar la realidad de la crisis.
Pero la ciudadanía tiene su propia respuesta. Casi todas las encuestas que se han dado a conocer hasta ahora señalan un abstencionismo potencial de cuando menos el 70% de personas que no estará interesadas en votar. Asimismo, se ha establecido el hecho de que alrededor de un 40% de electores declaró no estar afiliado a ningún partido. Por tanto, las elecciones de este año ofrecerán la imagen de una sociedad que se sacudió a los partidos.
De ahí la obsesión de los partidos por meterse en los espacios de la sociedad. La reforma electoral que decidió la difusión de millones de spots de campaña en todos los medios electrónicos para saturar a la sociedad fue motivada por la advertencia de que se espera un gran abstencionismo electoral. Los electores no se sienten motivados para ir a votar porque se trata de renovar la Cámara de Diputados federal, la misma que aparece en las encuestas como la peor posicionada en credibilidad frente a los ciudadanos.
Lo malo es que la lucha de los partidos está convirtiéndose en un factor de crisis. Todas las decisiones oficiales son desdeñadas por la oposición con el ánimo de exacerbar la crisis y ganar adeptos entre los afectados. Por eso la mayoría PRI-PRD en el Congreso ha decidido boicotear las decisiones presidenciales bajo el criterio de que si le va bien a México en esta crisis le irá bien al PAN en el poder y por tanto le irá mal a la oposición. Por eso es que el PRI y el PRD y los demás chiquitos están difundiendo spots con el mensaje de que México está liquidado y que sólo ellos pueden salvarlo.
Lo malo, sin embargo, es que la campaña se atraviesa en una fase de crisis que vino del norte. Por tanto, habrá que dar por perdido el 2009 porque la oposición no ayudará al país a salir de la crisis y porque la oposición ha estado prometiendo a los electores el paraíso terrenal a cambio de darle la confianza electoral.
De ahí que el 2009 sea malo para el país. Pero lo grave es que los partidos quieren votos, no ayudar a salir de la crisis.