Adiós a Bretton Woods
La crisis económica aún no ha llegado. El mundo está conociendo apenas el principio de una crisis bancaria y bursátil. La siguiente fase será el efecto grave en las tendencias de crecimiento económico y la inevitable recesión para volver a tomar los hilos de la política económica y el riesgo de una depresión.
Cuentan los que saben que una recesión es cuando tu vecino tiene problemas de empleo y salarios y depresión cuando tú los tienes. El colapso bancario y bursátil de 1994-1995 de México provocó una pérdida de poder adquisitivo y nivel de vida de más o menos 20 años. Y es la hora en que muchos mexicanos aún no reponen lo perdido.
El debate ha sido desviado. La discusión no es si falló el capitalismo sino en dónde el capitalismo descuidó los controles. Ocurrió lo mismo en la URSS: ahí no fracasó el socialismo sino el capitalismo autoritario, burocrático y corrupto de Estado. Al final, capitalismo y socialismo continuarán como dos opciones de desarrollo económico.
La crisis en los Estados Unidos fue producto del descuido: Alan Greenspan, como presidente de la Reserva Federal, manejó las tasas de interés sin atender a sus efectos. Y dejó crecer dos burbujas especulativas: el crédito al consumo y las hipotecas inmobiliarias. La ambición de mantener el ritmo de crecimiento económico alto provocó que las tasas de interés afectaran al crédito y éste reventara la especulación.
Lo paradójico de la economía es que socialismo y capitalismo se salvan a sí mismos: en 1929, el crack bursátil y la gran depresión de un decenio llevó a aumentar el papel activo y regulador del Estado, una especie de socialismo light de Estado. La inversión pública permitió traspasar la crisis y engarzar una larga etapa de prosperidad con la dinámica económica derivada de la economía de guerra. En 1991, el colapso del comunismo en la Unión Soviética pudo superarse con la aplicación de la economía capitalista de mercado. Los EU después regresaron al capitalismo de mercado y Rusia está retornando a la economía socialista de Estado.
En el capitalismo hay una regla de oro: las crisis son necesarias para depurar el sistema. Y el socialismo tiene la suya: las crisis son utilizadas para reorganizar el modelo de producción. En ambos modelos, las sociedades pagan su credulidad con decepciones y pérdidas de bienestar.
La crisis de los Estados Unidos debe llevar a un nuevo orden económico internacional. El mundo económico de Bretton Woods ya terminó. Y no por el mercado ni por el Estado sino por la ineficiencia de la burocracia. Por tanto, se requiere de un sistema económico con mayores regulaciones.