Centenarios
Platón, cuyo verdadero nombre era Aristocles, murió, en el año 347 antes de nuestra era, a los 80 años de edad. Es claro, en consecuencia, que desde hace 25 siglos era posible, aunque, obviamente no común, que una persona llegara a edad tan avanzada.
Ciertamente, Platón, sobrenombre que significa “el de las anchas espaldas”, constituye una excepción. La esperanza de vida en la civilización ateniense no sobrepasaba los 40 años. Hoy, en cambio, son muchos los países en que el promedio de vida ronda la misma edad a la que murió el discípulo predilecto de Sócrates.
España y casi toda Europa, Japón, Norteamérica, Sudamérica, Australia y la pequeña Cuba lindan esos platónicos 80 años. Pero, siendo un promedio, es claro que hay quienes viven menos de ocho decenios y quienes sobrepasan, a veces con creces, esa bienaventurada cifra.
En Cuba, por ejemplo, existen hoy mismo alrededor de 2 mil personas centenarias. Y, con sólidas bases científicas, en la isla se piensa que es perfectamente posible para el ser humano llegar a los 120 años. Con esta idea funciona en la isla una organización llamada “Club de los 120 años”, que es dirigida por el eminente médico Eugenio Selman. Este auténtico sabio, que ahora tiene 79 años, es además el médico personal del ex presidente cubano Fidel Castro, quien está próximo a cumplir los 83.
En Cuba, por ejemplo, en los últimos años ha descendido notoriamente el número de muertes por accidentes cardiovasculares. Y esto se ha logrado mediante medidas preventivas que tienen que ver con cambios de hábitos alimenticios y contra el sedentarismo. Comer menos y hacer ejercicio ha sido la eficaz receta.
El conocimiento de estas noticias me ha hecho acariciar la idea de prolongar mi propia vida hasta esos ya nada míticos 120 años. Ello querría decir que, habiendo cumplido ya los sesenta años, sólo ha transcurrido la mitad de mi existencia. ¡Ah, que idea tan bella y acariciable!