Lepra
Durante milenios la lepra fue una enfermedad incurable. Pero en la actualidad, aunque desde hace muy pocos años, el leproso puede ser absolutamente curado. La terapéutica que obra este milagro se llama poliquimioterapia (PQT). Y consiste en la administración de un coctel compuesto por tres medicamentos: la rimpaficina, la clofacimina y la sulfona.
La lepra es una enfermedad muy poco contagiosa. Para contraerla se requiere de una relación cercana, constante y prolongada (de varios años) con un leproso. Los lepromátologos han logrado saber que sólo un diez por ciento de cualquier población es susceptible al contagio en las condiciones descritas. O, dicho de otro modo, que el noventa por ciento de la población es naturalmente inmune a la lepra.
Según la Secretaría de Salud y la Organización Mundial de la Salud, en México sólo existen un poco más de 2 mil leprosos. Y puede asegurarse que en breve tiempo la lepra, también llamada enfermedad de Hansen, será completamente erradicada del país.
Si bien la lepra es hoy absolutamente curable gracias a la poliquimioterapia, la existencia de esos 2 mil y pico leprosos se explica porque, al ignorar que la enfermedad es curable, los enfermos se abstienen de acudir al médico o a un centro de salud para ser diagnosticados y recibir tratamiento.
Esa ignorancia de los enfermos, de sus familias, de sus vecinos y de la población en general encuentra su explicación en el hecho de que la cura completa de la enfermedad sólo es posible desde hace 21 años, pues fue a partir de 1987 que la poliquimioterapia demostró su eficacia terapéutica y pudo estar al alcance del universo de enfermos de modo gratuito.
Como en muchas otras patologías, la curación plena de la lepra depende en mucho de su detección y tratamiento oportunos: antes de que la bacteria causante del mal produzca sus efectos deformantes en la cara del paciente e invalidantes en diversas partes del cuerpo.