En diciembre del año pasado, una mayoría de diputados federales del PRI y el PAN –motejado PRIÁN- crearon nuevos impuestos, elevaron los ya existentes y, de paso, autorizaron aumentos escalonados en el precio de los combustibles.
Aprobaron, por añadidura y como colofón, aumentar los gastos corrientes de los Poderes de la Unión y los salarios y prestaciones –incluyendo los “bonos de productividad” y viáticos- de sus personeros de alta y mediana jerarquías.
En el aumento en el presupuesto de egresos del Estado, una partida considerable, sin precedente, fue asignada a las Fuerzas Armadas, para financiar una guerra fraticida que, dice el Poder Ejecutivo, no existe, aunque tiene ya casi 20 mil bajas.
Hoy, algunos de esos legisladores que atentaron de esa manera contra los intereses populares, son candidatos a gobernadores. El abanderado priísta en Veracruz, cierto Javier Duarte, votó a favor de perjudicar a sus coterráneos.
Esas medidas son, según la lógica legislativa, impecables. Pero esa impecabilidad deja de serlo si se toma en cuenta que elevar impuestos, crear nuevos, subir el precio de combustibles y el gasto público en una crisis económica, es sociopatía.
Opresión, llanamente. Nos oprime el poder político del Estado. Y nos oprimen los intereses creados detrás de dicho poder político, cuyas actuaciones son, dicho sin tapujos, plutocráticas. No gobiernan para nosotros, sino para los ricos; una élite.
Ese poder político se ha dado a la dispensa, sin autorización plebiscitaria de la ciudadanía, de nuestras riquezas patrimoniales a particulares, algunos de los cuales son mexicanos y no pocos más son extranjeros. Gringos, canadienses, iberos.
Por estos días, la Comisión Federal de Electricidad está implantando, sin autorización de la ciudadanía (y con la oposición de ésta) un nuevo esquema de exacción del usuario cautivo. El mecanismo para esa exacción también es avieso.
El mexicano vive, así, en un país muy caro vis-a-vis sus ingresos y sus altísimos índices de desempleo y pobreza. El costo de la vida en México ya alcanza los de Estados Unidos y va que vuela para empatarse con los de Europa.