Rita León y El Tajín
Los temas a tratarse en la entrega de hoy –enunciados en la “cabeza” o titular—pareceríanle al caro leyente desvinculados entre sí, pero a la luz de ciertos prismas, los de la dialéctica –que establece que nada está aislado-- y el materialismo histórico, identificaríanse con nitidez sus vinculaciones. Desde esas perspectivas, los vínculos entre Rita María León López y El Tajín son fehacientes.
La antropóloga León López es, como se informó con oportunidad aquí, fue atacada a machetazos por un enfermo mental mientras trabajaba en el sitio arqueológico Los Cerritos, en la zona urbana de Orizaba, Ver. La víctima, que se especializa en arqueología, sufrió fractura cráneo-facial y la pérdida de dedos de su mano izquierda y otras heridas en ésta.
El episodio ocurrió el 17 de febrero y a la fecha la antropóloga –que vive en Xalapa, la capital veracruzana—continúa delicada de salud, aunque bajo atención y tratamiento médico particulares y no se puede dar por descontado que ya superó esa crisis, cuyo costo su empleador, el Instituto Nacional de Antropología Historia, no reconoce pues sus personeros afirman que no existía una relación laboral.
Mas no sólo eso. A la antropóloga los personeros del INAH –en particular el delegado en Veracruz, Fernando Pérez Vignola—la ha maltratado verbalmente ante testigos, reprochándole con soberbia y prepotencia que una hermana de la víctima, Judith, se haya dirigido directamente al director general del Instituto, Alfonso de María y Campos. Éste, sin embargo, ha mostrado insensibilidad y no toma siquiera sus llamadas.
Este lamentable episodio ha tenido secuelas: confirmación pública de las irregularidades laborales en el INAH, que explota a antropólogos y arqueólogos escamoteándoles prestaciones y otros derechos. Otra irregularidad mayor es la de que el Instituto “concesiona” a particulares --sus propios funcionarios y posesionarios de predios-- los trabajos de campo de sitios arqueológicos, como el de Los Cerritos.
Esas irregularidades sugieren suspicacias. De hecho, Ya se especula que algunos funcionarios del INAH y particulares propietarios y/o posesionarios de predios privados incurren en presuntas prácticas ilegales, como las del comercio de piezas arqueológicas. Es parte de la vernácula que en México funcionarios públicos, incluyendo gobernadores, comercian ilegalmente con piezas arqueológicas.
También es parte del folclor que los gobernadores “compran” crematísticamente la anuencia de los personeros de alta jerarquía del INAH para realizar daños irremediables a sitios arqueológicos al instalar tinglados en éstos para fines de lucro de particulares afines a los mandatarios, como ha ocurrió en 2000 en El Tajín, Ver., y está ocurriendo en Teotihuacán, Edomex.