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Todos podemos ser promotores de lectura

Los promotores son aquellos que trasmiten el gusto por la lectura, nos acercan a más libros y nos acompañan en la construcción de nuestros caminos como lectores.

Ser promotor de lectura es formar parte de un proceso de aprendizaje. Esto significa involucrarse en lo que el lector lee y cómo lo lee, en sus intereses y en las herramientas que posee para hacerlo. Todo, para encontrar los aspectos en los que podamos orientarlo de una mejor manera. Es importante recalcar que el promotor mismo debe tener gusto por la lectura.
Un buen promotor conoce a su lector, sus gustos, aficiones, preferencias, así como los acervos a los que podría tener acceso para recomendarle lecturas. Si nos proponemos ser mediadores, tomemos en cuenta lo siguiente:

• Asumir el compromiso de acercar libros a los lectores
• Conocer los textos que recomendamos
• Crear espacios específicos para leer con una frecuencia estable
• Mantener una actitud activa para seguir aprendiendo
• Estar disponibles para escuchar y conversar sobre lo leído y lo descubierto

Y aunque esto suene complicado, una mamá, un tío, los maestros, una vecina o un hermano pueden ser promotores de lectura.

La enseñanza o promoción de la lectura, no es una responsabilidad solo de la escuela, es una tarea en la que todos tenemos que involucrarnos para poder comunicar y fomentar el quehacer lector.

La lectura no se puede ver como una actividad aislada, esta transita a la escritura, regresa a la lectura, va a la expresión oral, se enriquece con la escucha… y así sucesivamente, en un ir y venir de procesos que se complementan y enriquecen mutuamente. Todos podemos ser promotores de lectura, si estamos dispuestos a leer y a escuchar.

Alex Portilla
Leer por contagio

Alejandro Portilla

 
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