mun  Columnas

Lectura y democracia

Se dice mucho que la lectura es un puente importante entre la sociedad y uno mismo, pero ¿en qué momento realmente pasa? La respuesta es tan sencilla como complicada: todo el tiempo. Hemos dicho que la lectura y la escritura están vinculados desde casa, a la escuela, al trabajo e incluso en las paredes graffiteadas por las que caminamos diariamente. 

Sin embargo, no hay que recordar que la lectura del mundo es una actividad, una actitud, que nos permite analizar la vida que transitamos todo el tiempo. Es una actividad realizada por aquellos que han tenido la oportunidad de aprender las letras, pero también de todos aquellos que no tuvieron la posibilidad. 

La lectura va más allá de las palabras, va a entender el mundo y nombrarlo con un lenguaje que para todos es distinto, propio, pero que nos permite comunicarnos. Este lenguaje mediante el cual podemos articular tanto un hermoso amanecer, como señalar la más terrible de las injusticias, nos permite hacerle frente a la vida en forma de comunidades. 

Y es así como la lectura puede ser la lente para entender lo que ocurre a nuestro alrededor y el lenguaje el megáfono que nos permite juntarnos y gritar tanto nuestras felicidades como nuestros descontentos y gritarlos en conjunto con los de los demás. 
Y es por esto que la lectura no se remite a las letras y el lenguaje a los “que hablan bien”. La lengua y la lectura son de todos y son los momentos de ruptura y de cambio en que no hay que olvidarlo. 

Porque olvidarlo es pensar que estamos solos y que el pueblo no tiene poder ni personalidad cuando es el pueblo el que le da forma al mundo en el que vivimos.

Alex Portilla
Leer por contagio

Alejandro Portilla

 
  p Comenta la nota com  Imprime