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Las calacas llegaron

 

Panes decorados con azúcar rosada, con formas de esqueleto; calacas de dulce, escurriéndoles viboritas de colores; papel picado con apariencias esqueléticas; ahí están los modos imaginables de la osamenta humana: cuelgan, se balancean, ríen, sueltan carcajadas de amaranto, de chocolate o como rebanadas de sandía. Es la fiesta, la celebración del Día de Muertos.

Uyuyuyyy, ay nanita, llegó la calaca, la pelona, la flaca, la tilica, la de pies de catre, la que pela los dientes, a la que, cuando la gente la ve, le tiemblan y se llevan de a cuartos, le pican los ojos, le sacan la lengua y le hacen la pelona de azúcar. 

Ellas, las calacas, representan el inframundo, en la creencia de los antiguos pobladores de Mexicalpan de la Tunas. Y los que evangelizaron trajeron las ánimas de la creencia católica.

En la España del siglo XVI se creía que en noviembre, las ánimas visitaban el mundo terrenal, fueran los fieles difuntos o todos los santos que no tenían un día en el santoral; entonces el papa Diocleciano dictó que para eso habría una celebración el primero de noviembre. La de Todos los Santos y los Fieles Difuntos.

Deslumbrante fusión de creencias, del mundo prehispánico y su concepto de la muerte, como sacrificio para recibir los dones de sus dioses; y el concepto cristiano del más allá, a donde se encuentra el paraíso y el infierno; de ahí surge el Día de Muertos en México.

Ahora esta tradición sufre los embates del “Halloween”, creencia de origen irlandés, modificada en Gringolandia. Pero como buena tradición popular, las influencias le hacen los mandados. Ahora los gringos en su “Halloween” usan disfraces de la calaca y Catrina, y nosotros de las brujas y la calabaza.

Y eso no obsta para que en el cementerio se respire el olor del copal, el cempasúchil, los tamalitos, el mole, el pulquito, el mezcal, y vénganos tu reino, señor, los difuntitos se beben la esencia y las sobrinas las dejan a los vivos. Esto se puede observar en la Ciudad de México, en el pueblo de Míxquic, el lugar de los mezquites. ¡Ay ojitos pajaritos!

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¡Ay, ojitos pajaritos!
Armando Ramírez
Periodista, originario de Tepito, y Novelista, autor entre otras obras de Chin Chin El Teporocho, Quincea�era, Noche de Califas, Pantaletas. Cronista en el programa "Matutino Express" de Foro TV. Ha colaborado en programas de televisi�n con Ricardo Rocha, Brozo, Carlos Loret de Mola y en programas de radio, con Gloria Calzada, Lalo Salazar, y como conductor en "La Hora del Vecino, en XEW.
 
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