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�El Caballito�

 

Emblema de la ciudad novohispana, la estatua ecuestre del rey de España, Carlos IV, la voz popular tan solo la llama “El Caballito”.

Sí, el Caballito, y no por el nombre del rey de España. Que gacho, se lo merece: entregó su reino a Napoleón dejando a su hijo Felipe colgado de la brocha, y Napoleón puso por rey a su hermano José Bonaparte.

Esa acción dio motivo para que en la Nueva España los criollos pusieran el grito en el cielo y fraguaran la Independencia de la Nueva España que terminaría siendo México, ya que no reconocían a José Bonaparte como rey, y comenzó la insurgencia.

Y esto tiene que ver con la escultura del mentado rey, que años antes de la Independencia (1796), el virrey de la Nueva España, el marqués de Branciforte, manda erigir una estatua en honor de Carlitos IV.

La escultura la realizó el gran Manuel Tolsá, quien fundió más de 20 toneladas de bronce. Hoy, esa escultura ecuestre es considerada una de las obras maestras de la escultura novohispana.

Cuando triunfa el ejército insurgente, para qué les cuento, las autoridades escondieron al Caballito porque la gente no lo quería, y es que al principio estuvo en la plaza del Zócalo; se dice que por años se alojó en el patio de la Universidad hasta que llegó a la glorieta que conforman las calles de Paseo de la Reforma, Bucareli, Rosales y avenida Juárez.

Pero cuando López Portillo se decidió que había que trasladarla a la calle de Tacuba, frente al Palacio de Minería, porque aunque nadie lo dice en voz fuerte, sí con cierta penita, ya que hay una placa en el monumento que dice: “México la conserva como un monumento al arte”.

El hecho es que este Caballito tiene un simbolismo: una de las patas traseras del animal está pisando un carcaj,  objeto que usaban los guerreros prehispánicos para guardar sus flechas, y se podrá entender como una humillación, como  pisotear a las culturas prehispánicas.
Digo, la gente es sabia, no nombra al personaje y tan solo se refiere a la escultura como “El Caballito”… ¡Ay, ojitos pajaritos!...

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¡Ay, ojitos pajaritos!
Armando Ramírez
Periodista, originario de Tepito, y Novelista, autor entre otras obras de Chin Chin El Teporocho, Quincea�era, Noche de Califas, Pantaletas. Cronista en el programa "Matutino Express" de Foro TV. Ha colaborado en programas de televisi�n con Ricardo Rocha, Brozo, Carlos Loret de Mola y en programas de radio, con Gloria Calzada, Lalo Salazar, y como conductor en "La Hora del Vecino, en XEW.
 
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